MyCityLinked

Browse By

MyCityLinked

What’s up, Mr. Obama?

 

Emilio Rabasa Gamboa / El Universal 

 

 

 

 

 

En el ocaso del gobierno de Bush, el presidente que dejó a su país en guerra y con una grave crisis económica, brilló en la oscura noche del firmamento de Estados Unidos la estrella de una nación que, con arrojo, rompía con el tabú del género y de la raza para elegir a su líder.

La estrella nocturna se transformaba en el sol del día, cuando Barack Obama juraba fidelidad a la Constitución, ante el pueblo estadounidense y el mundo, sobre la Biblia que utilizó Abraham Lincoln sostenida por su esposa Michelle.

México asistía gozoso a esa fiesta, además, por el gesto de Obama, todavía presidente electo, de recibir en Washington a Felipe Calderón, el único jefe de Estado con quien conversó antes de tomar posesión del cargo. Parecía que finalmente los principales problemas de la relación bilateral, narcotráfico y seguridad, migración, derechos de los trabajadores mexicanos que laboran en Estados Unidos y comercio, encontrarían por lo menos la atención y el entendimiento de su complejidad por el nuevo gobierno.

Lamentablemente bastaron escasas semanas, apenas en el pasado mes de marzo, para que el gozo cayera en el pozo de la ambigüedad y la confusión. Primero Dennis Blair, director general de Inteligencia, declaraba que partes del territorio mexicano eran ingobernadas debido a la influencia y corrupción de los cárteles. Dos semanas, después en su visita a México, Hillary Clinton lo corrige al corresponsabilizar a su país del problema de la droga por la demanda que generan sus consumidores, así como por la enorme venta de armas estadounidenses que pasan la frontera hacia México. Si los dos somos responsables, a ambos corresponde la solución.

Aún no se retiraba la señora Clinton de nuestro país, cuando la secretaria de Seguridad, Janet Napolitano, contesta con un sí rotundo a la pregunta sobre si la violencia representaba una “amenaza existencial” para el gobierno de Calderón. Cuatro días después el mismo Obama entra al quite de la corrección, para afirmar que no se trataba de una “amenaza existencial” para Estados Unidos, pero que se trataba de una “amenaza seria” que se había salido “fuera de control”.

¿En qué quedamos, señor Obama? ¿Cuál es la posición verdadera de su gobierno frente al problema de la droga? ¿La versión de su secretaria de Estado o la de su secretaria de Seguridad?

Las dos son antitéticas y por lo mismo tienen consecuencias diametralmente opuestas en las políticas y estrategias para atacar el problema. La primera conduce a la cooperación para enfrentar respectivamente consumo y tránsito en sus territorios, y para que conjuntamente ambos gobiernos enfrenten a los cárteles con toda la fuerza del Estado. La segunda les lleva al reforzamiento de su ominoso muro fronterizo y otras medidas unilateralmente tomadas.

¿Qué pasa, señor Obama? ¿Quiere la auténtica bilateralidad sobre el problema o, como su antecesor Bush, la unilateralidad? Welcome to México, próximamente, con una respuesta definitoria y definitiva contundente.

 

 

 

 

 

 

 

Profesor investigador del Tec de Monterrey, CCM