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Cardenal Norberto Rivera: Otra demanda en Los Ángeles

 

RODRIGO VERA / Revista Proceso
 

Al cardenal Norberto Rivera Carrera ya le estalló la segunda demanda en Los Ángeles por el presunto encubrimiento de los abusos del sacerdote Nicolás Aguilar contra menores de edad. En el primer caso,  la Corte de Los Ángeles declaró que no tenía jurisdicción en el asunto –el denunciante, Joaquín Aguilar, es mexicano y el delito se cometió en México–, pero esta vez el jerarca católico mexicano podría ser llamado a cuentas en Estados Unidos porque ahora la víctima es un ciudadano de ese país que denuncia hechos consumados allá.

El cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de la Ciudad de México, fue demandado otra vez ante la Corte Superior de Los Ángeles, California, por "encubrir" al sacerdote Nicolás Aguilar, a quien se acusa de haber abusado sexualmente de 26 menores de edad en esa ciudad estadunidense, adonde lo envió el cardenal a mediados de los años ochenta a sabiendas de que el párroco era pederasta.

         La nueva demanda civil fue interpuesta el pasado 18 de junio por un estadunidense de origen mexicano, de 32 años, quien afirma haber sido violado en 1987, cuando era niño, por el padre Nicolás cuando éste daba servicios religiosos a la comunidad latina del centro de Los Ángeles.

         Si bien Proceso conoce el nombre del denunciante, su identidad se mantiene en reserva a petición suya, pues actualmente se somete a una terapia psicológica y no ha informado a todos sus familiares sobre la demanda que interpuso contra el jerarca de la Iglesia católica mexicana. Por el momento, la justicia de Estados Unidos le permite utilizar el seudónimo John Doe. 

         En la demanda, de 15 páginas, también acusa al cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles, entre otros ministros de culto. Dice textualmente:

         El demandante tenía entre 9 y 10 años cuando sufrió abusos por parte del padre Aguilar. El padre Aguilar tuvo acceso al demandante debido a la relación de éste y de sus familiares con los acusados. Actuando como agente ejecutivo de los acusados, el padre Aguilar utilizó su posición de confianza, reverencia y acceso para aislar y abusar del demandante.

         Agrega que en ese tiempo el padre Nicolás trabajaba en "una parroquia de la comunidad predominantemente hispana conocida como Rose Hill, ubicada al lado este del centro de Los Ángeles". El sacerdote llevaba "a acólitos y estudiantes de la escuela parroquial a su habitación", conducta que "era conocida por los acusados y sus empleados".

         Prosigue el documento:

         Los acusados encubrieron bajo la fachada de normalidad los contactos y/o acciones de Aguilar Rivera…con el demandante y/o otros menores que fueron víctimas de Aguilar Rivera, y disimularon la naturaleza de los abusos y contactos sexuales.  

         Las acusaciones contra Norberto Rivera se basan en que entonces él era obispo de la diócesis de Tehuacán, Puebla, y como tal no solamente era el superior jerárquico del padre Nicolás, sino que además sabía de las inclinaciones de su párroco, a pesar de lo cual lo envió a Los Ángeles.