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Caridad del Cobre, la Virgen de todos

 


Por Patricia Grogg


EL COBRE, Cuba, (IPS)  – Mechones de pelo, diplomas, medallas 

deportivas, insignias y brazaletes de la guerrilla de Fidel Castro, ruegos 

por la libertad de algún prisionero, el agradecimiento de un emigrado… 

Casi no queda espacio para más ofrendas en la Basílica de la Virgen de la 

Caridad del Cobre.

 

Tampoco es grande la capilla donde se guarda la pequeña imagen que, desde 

las alturas, coronada y regiamente vestida con un manto dorado, observa a 

los devotos que llegan diariamente a dar las gracias por un favor 

recibido, a pedir su ayuda para mejorar en la vida o simplemente a orar o 

bautizar a sus hijos e hijas.

 

  "Algunas personas vienen en busca de apoyo espiritual y moral, otras 

piden salud para sus enfermos o la unidad de sus familias. A veces quieren 

que una ore con ellos porque no saben rezar. Nosotras les ayudamos", 

cuenta a IPS la religiosa Marta Li, de la Congregación Hermanas Sociales 

que atiende a los peregrinos.

 

  Según el cura párroco Jorge Palma, la basílica es visitada por unas 300 

personas diariamente. "Pero sábado o domingo vienen de 2.000 a 3.000 y 

muchas más en época veraniega, desde fines de junio hasta septiembre u 

octubre", afirma el clérigo. Cada 8 de septiembre, festividad de la 

virgen, llegan varios miles de peregrinos.

 

  El Cobre está situado a unos 12 kilómetros de Santiago de Cuba, capital 

de la provincia homónima, donde en enero de 1998 el Papa Juan Pablo II 

ofició misa solemne en la Plaza de la Revolución José Antonio Maceo y 

coronó a la Virgen de la Caridad como reina y patrona de este país 

caribeño.

 

  "En ese santuario, bajo el manto de la Virgen, están todos los cubanos 

y cubanas, todas las situaciones humanas, la historia de este país, desde 

la guerra de independencia hasta hoy", comentó a IPS José Félix Pérez 

Riera, secretario adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

 

   La imagen, que no pasa de 25 centímetros, representa para los 

creyentes de la religión yoruba a Ochún, deidad mulata dueña de las aguas 

dulces, con virtudes de curandera y protectora de las mujeres embarazadas. 

Ochún viste de amarillo, como las riberas arenosas de los ríos. Ese es 

también el color de la vestimenta de la Caridad del Cobre.

 

  Según el Arzobispado de la oriental Santiago de Cuba, la fecha aceptada 

del hallazgo de esta imagen es 1612. Los hermanos Juan y Diego de Hoyos y 

el negro libre Juan Moreno la encontraron en aguas de la Bahía del Nipe. 

"Yo soy la Virgen de la Caridad", decía, según la leyenda, en una tablilla 

sobre la cual venía la figura.

 

  La Iglesia Católica de Cuba ha dado especial importancia al cuarto 

centenario de ese singular encuentro a cuya celebración,  en 2012, 

convocará a "todos los cubanos" sean o no creyentes, "católicos o 

protestantes" e inclusive a quienes profesen "una devoción popular que 

pueda ser más o menos sincrética".

 

  También invitó a los "hermanos cubanos que viven fuera de Cuba, porque 

la Virgen de la Caridad es símbolo de la Patria" y vínculo de la unidad de 

las familias y pueblo de la isla, afirma un mensaje de los obispos de esta 

isla.

 

 "La Iglesia se coloca ante la realidad social actual como portadora de 

esperanza, de un mensaje de reconciliación entre los cubanos, que se hace 

cada vez más vigente y necesario", estimó el sacerdote Pérez Riera, para 

quien la patrona de Cuba es "un signo aglutinador, que puede cobijar a 

todos".

 

  Si bien las relaciones entre la Iglesia y el Estado socialista pasaron 

por momentos muy difíciles en décadas pasadas, hoy se aprecia un 

mejoramiento general, según miembros de la jerarquía eclesiástica.

 

  El cardenal Jaime Ortega ha aclarado que esa evolución se refiere no 

sólo a la relación institucional entre obispos y gobierno, sino también a 

la situación de los católicos, que adquieren espacios y pueden realizar su 

vida profesional mucho más ampliamente que en los primeros tiempos de la 

Revolución Cubana.

 

  Ese mejor clima favorecerá los preparativos y la celebración, que 

podría atraer un boom de peregrinos a la Basílica e inclusive propiciar 

una visita de Benedicto XVI a Cuba. "Sería bonito que viniera el Papa", 

dijo el párroco del santuario.

 

  La situación económica impone límites a los planes de remodelar el 

Santuario del Cobre y construir una nueva casa de peregrinos, entre otros 

costos previos a los festejos,  que dependen de la disponibilidad de 

recursos.

 

  Los obispos impulsan desde agosto una misión evangelizadora en todo el 

país que tiene por lema "A Jesús por María, la Caridad nos une" y puso a 

los católicos cubanos en sintonía con el llamado de la V Conferencia 

General del Episcopado latinoamericano y caribeño a fortalecer las 

pastorales sociales de cada nación.

 

  Pérez Riera explica que, como parte del trienio preparatorio para la 

celebración de los 400 años del hallazgo de la imagen, se decidió extender 

hasta 2012 el plan global pastoral 2006-2010.

 

  En ese documento, los obispos recuerdan la "importancia impostergable" 

de la Iglesia Católica a "encarnarnos en la realidad que vivimos –aquí y 

ahora–, dejando atrás el facilismo para vivir y sentir con nuestros 

hermanos los cubanos todos, de cualquier tipo de sentir y pensar".

 

  Ese parece ser uno de los principales retos para una Iglesia que quiere 

insertarse en una sociedad politizada y que mira el futuro a veces con 

incertidumbre. "Nuestra Iglesia quiere ser fiel a Cristo (…)  y servir a 

la nación cubana (…) a su desarrollo y crecimiento", acotan los prelados 

en ese texto.

 

   En lo inmediato, Pérez Riera estima que "los desafíos son los mismos 

del país", aunque a nivel interno el "reto mayor apunta a su capacidad de 

llegar a todas las personas, de poder decir el mensaje adecuadamente, sin 

traicionar ni al Evangelio ni a la realidad nacional". (FIN/IPS/pg/dcl/la 

ca cr fc sl/09)