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Católicos recalientan debate constitucional

 

 

        Por Franz Chávez


LA PAZ,  (IPS)  .- "¿Sabía que quieren echar a

Dios de Bolivia?" Así comienza uno de los

mensajes de televisión que opositores al

presidente izquierdista Evo Morales difunden con

insistencia antes del referendo constitucional convocado para el día 25.

 

   El proyecto impulsado por el gobierno elimina

la cláusula de la Constitución vigente según la

cual el Estado boliviano " reconoce y sostiene la

religión católica, apostólica y romana". La

Iglesia Católica no participa formalmente en el

debate, pero la oposición esgrime este cambio entre sus argumentos.

 

   El mensaje de los contrarios a la reforma "es

una manipulación mediática" afirma el sacerdote

católico y antropólogo Xavier Albó, quien confía

en que el espíritu de pluralidad que reivindica

el oficialismo para su proyecto no restringirá la actividad de su Iglesia.

 

   Un debate sobre la fe religiosa "es

inoportuno porque de ninguna manera el proyecto

de constitución plantea un estado ateo, ni

condena a las religiones", dijo a IPS el diputado

José Pimentel, del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).

 

   "Es un problema artificial y la propia

Iglesia Católica aclaró que no es su consigna", recordó el legislador.

 

   La reforma en ciernes, aprobada por una

Asamblea Constituyente y ajustada por el Congreso

Nacional legislativo el 21 de octubre pasado, se

propone una "refundación de la república" en un

esquema de "revolución democrática y cultural".

 

   "Elija a Dios, vote ‘no’", remata uno de los

anuncios pagados por la organización Iglesias Re

Unidas, que carece de personería jurídica y de

respaldo de las autoridades católicas.

 

   El artículo 4 del proyecto expresa que "el

Estado respeta y garantiza la libertad de

religión y de creencias espirituales, de acuerdo

con sus cosmovisiones" y "es independiente de la religión".

 

   En cambio, la Constitución vigente establece

en su artículo 3 que "el Estado reconoce y

sostiene la religión católica, apostólica y

romana", aunque "garantiza el ejercicio público de todo otro culto".

 

    "Las relaciones con la Iglesia Católica se

regirán mediante concordatos y acuerdos entre el

Estado Boliviano y la Santa Sede", continúa el artículo.

 

   Albó recordó que hasta 1880 la religión

católica gozaba de rango oficial en Bolivia. En

posteriores reformas se abrió más espacio a otras

corrientes religiosas, aunque la Iglesia Católica

posee mayor relevancia que las otras. El Nuncio

Apostólico (embajador del Vaticano), por ejemplo,

preside el cuerpo diplomático en actos protocolares.

 

   En cada festejo de fechas patrias nacionales

y departamentales, la Iglesia Católica celebra

una misa de acción de gracias a la cual asisten

como invitados el presidente, el vicepresidente y el cuerpo de ministros.

 

   El estatal Instituto Nacional de Estadística

(INE) calcula que 56,55 por ciento de la

población practica la religión católica, y que

36,45 por ciento profesa cultos protestantes y evangélicos.

 

   Las relaciones entre la cúpula católica y la

administración de Morales atraviesan un terreno

difícil. El cardenal Julio Terrazas criticó

políticas del gobierno y adhirió a movimientos

autonomistas opositores, al anunciar su voto por

el ‘sí’ en el referendo convocado por la

prefectura del departamento de Santa Cruz, el 4 de mayo pasado.

 

   Otros sacerdotes, como Albó, respaldan al

gobierno de Morales, instalado el 22 de enero de 2006.

 

   El asambleísta de la derechista agrupación

ciudadana Poder Democrático y Social (Podemos),

José Antonio Aruquipa, explicó a IPS que los

impulsores de la campaña de las Iglesias Re

Unidas juegan la carta religiosa, acompañada de

imágenes de Jesucristo, alentados "por la actitud

beligerante y de ataque constante del presidente

Morales a la Iglesia Católica".

 

   "En este caso se usa el temor ciudadano

provocado por la actitud del Presidente y no por

el contenido de la constitución", explica el asambleísta.

 

   En opinión de Aruquipa, el artículo 4 del

proyecto de constitución refleja la situación

actual de las relaciones entre el Estado y la

Iglesia Católica, por la cual la segunda no

ejerce injerencia en las decisiones del gobierno.

 

   Otros artículos garantizan la libertad de

educación religiosa y la vigencia de convenios

para la administración de centros educativos a

cargo de las diferentes congregaciones de fe que operan en Bolivia, 

explicó.

 

   "Soy creyente y militante de la Iglesia

Católica", expresó el parlamentario Pimentel, un

luchador de las causas sociales y sindicales

desde la época en que trabajaba como obrero de la minería estatal.

 

   El congresista destacó los avances logrados

por los papas Juan XXIII y Paulo VI, que en su

opinión "alejaron las prácticas discriminatorias

y colonizadoras", y reconoció el papel de la

Iglesia en la afirmación de valores democráticos.

(FIN/IPS/fc/mj/la ip cr hd sl/09)