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El velo de Pandora

ESTAMBUL, (IPS)  – Desde que una reforma constitucional levantó el mes pasado la prohibición de usar el velo islámico en las universidades, algunas estudiantes musulmanas pueden ingresar a clase con esa prenda y otras no.

Por Hilmi Toros

Las estudiantes con velo son admitidas en la Universidad de Sakarya, a unos 300 kilómetros de la principal ciudad turca, Estambul.

   Pero esto es imposible en la Universidad de Gaziantep, en el sudeste. Sus autoridades les dicen a las jóvenes que las reformas de la Constitución podrían ser "inconstitucionales".

   Así, en una universidad se dice que la enmienda amplía las libertades al recuperar el derecho a la educación superior para todas las personas, mientras en la otra se afirma que, lejos de representar la libre expresión o el libre culto, los velos son símbolos políticos destinados a minar el principio de separación de la religión y el Estado.

   La reforma fue aprobada el 9 de febrero en la Asamblea Nacional
legislativa, dominada por el gobernante Partido por la Justicia y el
Desarrollo (AKP), de raíces islámicas, que había prometido a sus votantes
conservadores levantar esa restricción.

   El presidente Abdullah Gul, uno de los fundadores del AKP, cuya hija se
colocaba una peluca sobre el velo para eludir la prohibición, ratificó la
enmienda.

   Pero el opositor Partido Popular Republicano (CHP) derrotado
ampliamente en el parlamento, solicitó a la Corte Constitucional que
anulara las reformas. El alto tribunal admitió el caso para su estudio el
8 de este mes.

   La petición de 50 páginas del CHP afirma que la reforma viola un
principio constitucional básico y primordial (asentado en su artículo
segundo), según el cual la naturaleza laica de la república turca no puede
ser alterada.

   "La reforma no busca libertad, sino permitir el uso del ‘turbante’, un
símbolo religioso, en las universidades", dice el texto. Esto "conduciría
a una erosión de la separación entre Estado y religión", agrega.

   Para complicar más las cosas, la reforma establece que debe aprobarse
una nueva ley sobre el tipo de velos autorizados. Pero un proyecto al
respecto fue descartado por desacuerdos sobre la forma y el tamaño que
deberían tener esas prendas.

   Mientras se espera el dictamen del tribunal, el país se polariza cada
día más y crece el temor de que estallen disturbios sin importar cuál sea
el veredicto final.

   "Hemos abierto la caja de Pandora", dijo el columnista del diario
Posta, Mehmet Ali Birand, conductor del principal programa de noticias de
la televisora Kanal D.

   Si la restricción se mantiene, las estudiantes que defienden los velos
"se rebelarán con apoyo del AKP". Y si se permite el uso de la prenda
femenina, habrá "más caos, pues las que se cubren y las que no se cubren
están divididas en bandos y han llevado esa pugna a los recintos
universitarios", agregó.

   Casi 100 de las 116 universidades turcas todavía mantienen la
prohibición del velo bajo el argumento de que la ley que lo autoriza
todavía no existe.

   Los defensores del laicismo esperan que la Corte Constitucional tome en
cuenta sus dictámenes anteriores, de 1989 y 1991, cuando impuso la
prohibición para proteger el secularismo, así como la opinión del Tribunal
Europeo de Derechos Humanos, que estableció en 2005 que la restricción no
violaba ninguna norma humanitaria del bloque al que Turquía aspira a
ingresar.

   El primer ministro Recep Tayyip Erdogan, que envió a sus dos hijas a
estudiar a Estados Unidos para que no tuvieran que observar la
restricción, ha criticado esos fallos alegando que la autoridad competente
en esta controversia son los ulemas, líderes religiosas, y no los
tribunales. Esto ha despertado dudas sobre su compromiso con el laicismo
republicano.

   En su opinión, una persona puede ser a la vez devota musulmana y
laicista, una postura que define como "laicismo conservador".

   El partido de Erdogan sostiene que dos tercios de las mujeres turcas
usan velo y que los 411 votos a favor de levantar la prohibición en un
parlamento de 550 escaños representan a 80 por ciento de los votantes.

   Para la abogada Sanem Yunusoglu, residente en Estambul, la Corte
Constitucional liquidará la reforma. "Entonces, el único camino para
revivir el asunto sería a través de un nuevo tipo de texto constitucional.
Eso podría dividir a la sociedad todavía más", dijo a IPS.

   Como la mayoría de sus compatriotas, Yunusoglu no tiene nada contra el
velo, aun en las universidades, si realmente representan una creencia
religiosa y no una protesta política contra el laicismo. "Pero, ¿cómo
separar ambas cosas ahora?", se pregunta. "Hay muchas que lo usan por
razones políticas. El velo no es una obligación escrita en el Corán",
dice.

   Casi 99 por ciento de la población turca se dice musulmana y casi la
mitad dice practicar la religión, pero muchos suscriben la doctrina laica
de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la república. Por ello respaldan una
clara división entre religión y Estado, muy similar al modelo francés.

   Más de 20 años atrás, antes de convertirse en asunto urticante, el velo
no era un problema en las instituciones de educación superior.  La mayoría
de las jóvenes seguían la costumbre y se descubrían la cabeza cuando
entraban a clases. Las pocas que no lo hacían no eran molestadas.

   Pero en la medida en que se intensificaron los valores religiosos, una
cantidad creciente de mujeres insistieron en usar los velos, o fueron
alentadas a hacerlo por los clérigos musulmanes.

   Uno de los temores de los sectores laicos es que si elimina la
prohibición del velo en la universidad, se haga lo mismo en las escuelas y
en las oficinas públicas, donde todavía está vigente.

(FIN/IPS/traeng-dcl/ht/ss/eu ip cr cs ed wo/08)