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Entrevista al Arzobispo-Designado de SA Jose H. Gomez

José Horacio Gomez

Fuente: Today’s Catholic
 

TC: ¿Quisiera describir su anticipación por causa de su investidura venidera?

Gomez: Estoy muy feliz y anticipo con gusto poder servir al pueblo de la Arquidiócesis de San Antonio. Mi primera actividad como arzobispo designado de San Antonio fue ir a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe (en Mexico, DF) porque quise poner en las manos de la Bienaventurada Madre mi ministerio al pueblo, a los sacerdotes y a los religiosos de San Antonio. Mientras oraba a la Bienaventurada Madre, aumentaron mi alegría y mi deseo de venir. Fue un rato especial para mí para presentar mi petición por mi ministerio y por el pueblo de la arquidiócesis. Realmente espero con gusto empezar el trabajo y servir a la gente aquí.

TC: ¿Cómo descubrió su vocación?

Gomez: Fue un proceso largo. Aconteció cuando iba a escuelas Católicas. Cuando uno va a las escuelas Católicas siempre siente la posibilidad de la llamada de Dios al sacerdocio o a la vida religiosa. Pero pasaron dos cosas cuando tenía yo 14 o 15 años. Una fue que mi madre se enfermó. Tenía cáncer, pero se alivió. Mientras crecía pasaron cosas que recuerdo. Me hicieron pensar en la posibilidad de una vocación. Luego, un primo mío de 20 años o más murió en un choque, en un accidente automovilístico. Entonces estos dos eventos me hicieron pensar, “¿Qué voy a hacer con mi vida”? El resultado fue que decidí tomar mi fe en serio. Hice la lucha de empezar a asistir diariamente a la Misa y a recibir los sacramentos más frequentemente. Son momentos iniciales en mis recuerdos de mi vocación. Entonces hablé con mi padre y le dije que quería ir al seminario. Dijo que no estaba contento con aquello porque tenía una buena razón. Su razón fue, me dijo, que “la única cosa que te voy a dar — tu herencia — va a ser tu educación. Entonces, quiero que estudies en la universidad, y cuando hayas graduado puedes hacer lo que quieras.” Y eso es lo que hice. Fuí a la universidad en el DF. Gradué como contador. Después de terminar siguió la sensación que algo hacia falta en mi vida, entonces decidí ir a Roma para estudiar teología. Cuando estuve en la secundaria me puse en contacto con Opus Dei. Ellos me ayudaron a desarrollar mi vida espiritual y me ayudaron a aprender como vivir mi vida. Eso me ayudó mucho. Me hice miembro individual de Opus Dei y entonces cuando terminé la universidad fuí al seminario internacional de Opus Dei en Roma donde estudié teología. La clave para mí en mi decisión fue tratar de tomar mi fe seriamente desde jovencito.

TC: Dijo Usted que al principio su padre tuvo reservaciones sobre su vocación. ¿Cómo reaccionaran su madre y sus hermanas a la noticia que iba a perseguir el sacerdocio?

Gomez: Estuvieron felices. Creo que especialmente mi madre estaba feliz. Ella supo que mi padre no estaba a favor. Es lógico. (Riéndose) Soy el único varón en la familia y mi pobre padre sentía la presión de mi entrada en el seminario. Mi madre y mis hermanas estuvieron muy felices y rezaban por mí, y comprendieron porque mi padre estuvo de otra opinión. Pero con mi ordinación mi padre fue la persona más feliz del mundo. Estaba muy feliz por mí.

TC: En su opinión, ¿cuál es la cosa más importante en la vida de un sacerdote?

Gomez: Creo que es la relación personal con Cristo. Creo que nosotros como sacerdotes debemos ser otro Cristo, y luego creo que es importante para nosotros
desarrollar una relación con Cristo por medio de la oración y los sacramentos. Por eso creo que para un sacerdote lo más esencial es una vida de oración, porque así uno puede desarrollar aquella relación y aprender como identificarse con Cristo.

TC: ¿Qué siente Usted que haya ganado personalmente en su sacerdocio?

Gomez: Pienso que es amar a Dios. Creo que la base del sacerdocio es hacer todo por el amor a Dios, y como consecuencia, amar al prójimo. Por las cosas de la vida, he aprendido amar a las personas, todo tipo de personas, sencillamente por el hecho de que somos todos hijos de Dios. Una vez que uno conoce mejor a Dios, entonces es más fácil apreciar al ser humano como creación de Dios, apreciar la dignidad del ser humano. Mi sacerdocio me ayudó a conocer y a amar a Dios, a no perder la fe en el servicio de las personas, y a amarlas.

TC: ¿Cuál es su visión para la iglesia en San Antonio?

Gomez: Lo primero que me gustaría hacer sería escuchar al pueblo, a los sacerdotes y la gente de la arquidiócesis para hacer cualquier plan especifico. Creo que nosotros como Católicos tenemos un tesoro en nuestra fe. La riqueza de la fe Católica es que es una manera gozosa de ver la vida. Quisiera que todos los Católicos en San Antonio se dieran cuenta de este tesoro para compartirlo con todo el mundo, en la ciudad, y hasta en el mundo. ésto significa que necesitamos aprender mejor las enseñanzas de nuestra fe y tener un sentido misionero de mejorar al mundo por medio de la comprensión y el ejercicio de nuestra fe.

TC: ¿Qué recomendaría para que los Católicos de la archidiócesis aprendan mejor la enseñanza de su fe para mejor recibir este espíritu misionero?

Gomez: Hay muchas maneras de recibir este espíritu misionero. Primero, creo que tenemos que tener un interés personal en dar importancia a Dios en nuestras vidas. A veces la tentación es pensar que no necesitamos a Dios o que Dios no tiene interés en nosotros. Mi creencia es que Dios es un Dios amoroso que siempre está estirando la mano. Por eso lo primero es desarrollar aquel interés en mejor conocer a Dios. Hay muchas maneras. Hay la manera personal de llegar a conocerlo mejor por medio de lecturas y el esfuerzo de aprender las enseñanzas de la iglesia. Pero también hay una manera colectiva para conocer a Dios por medio del ministerio del sacerdote y por la dedicación del laico fiel. Hay muchas actividades; ir a Misa los domingos, participar en retiros religiosos, o sencillamente leer Today’s Catholic.

TC: ¿Por cuáles razones se siente Usted optimista por el porvenir de la iglesia en la América del Norte?

Gomez: Primero, soy una persona optimista y creo que se expresa en mi lema episcopal: “Con confianza vamos adelante al trono de la gracia”. Con confianza necesitamos tratar de mejorar nuestra relación con Dios y en la sociedad. Creo que soy optimista porque confío en la presencia de Dios en nuestras vidas. He visto su presencia en mi vida y en las vidas de muchas otras personas. Soy optimista también porque el ser humano fue creado en la imagen y semejanza de Dios. Tenemos una poderosa capacidad para crecer como seres humanos. Creo que tenemos la capacidad de verdaderamente cambiar al mundo. Creo que el tiempo en que vivimos es una temporada de renovación en la iglesia. Hemos pasado por ratos difíciles. El Santo Padre nos ha llamado a una evangelización nueva. Creo que tenemos que aprovechar este momento que es un momento especial en la vida de la iglesia en este país. El mundo necesita el testimonio y el ejemplo de Católicos, y en eso soy optimista. Pero también soy realista. Veo que hay dificultades. Vivimos en una sociedad secular, hay la presencia de la maldad y la presencia del pecado. Pero creo, con el ayuda de la gracia de Dios y la bondad del ser humano, que podemos sobreponernos contra los obstáculos y crear un mundo mejor.

TC: ¿Hay algo más sobre el carisma de la iglesia en San Antonio que le alienta?

Gomez: Sí, y por dos razones. Primero, sobre todo, la historia de la ciudad de San Antonio es rica y tenemos muchas raíces en un sentido profundo de comunidad, familia y fe. Y también en San Antonio hemos podido juntar de una manera bella una combinación de diferentes culturas y diferentes emigraciones, los Hispanos, Alemanes, Polacos, Irlandeses y otros. Es una ciudad amistosa, es una ciudad progresiva. Realmente es un buen ejemplo para todo el país. San Antonio y la Arquidiócesis de San Antonio son ejemplos maravillosos para nuestra sociedad por su éxito con el concepto de poder respectar otras culturas, vivir juntos, estar abiertos a las cosas buenas de cada cultura, y tratar de sobreponerse contra lo malo y lo negativo.

TC: ¿Cuáles son otros asuntos que le preocupan que pasan en la sociedad y en todo el mundo?

Gomez: Creo que la existencia de la maldad que hemos visto por medio del terrorismo es una realidad que saca a lucir lo peor en el ser humano. Pienso que hay muchas, muchas manifestaciones de la maldad. Creo que una de las cosas más grotescas en nuestra sociedad es esta indiferencia — la indiferencia hacia Dios y la indiferencia hacia otras personas. Caemos en la tentación de hacernos más egoístas. Nos enfocamos en nosotros mismos en vez de salir a buscar a Dios y en vez de hacer la vida mejor para otros. La juventud vive en un mundo peligroso y artificial. No hay libertad en los “PlayStations” o en las computadoras donde uno se concentra solamente en sí mismo. Cuando fuí niño no tuvimos nada de estas cosas. Sencillamente salíamos a jugar deportes y aprendimos como apreciar a otras personas y nos divertíamos. Creo que es un reto grande la indiferencia a otras personas y al mundo.

TC: ¿Qué trabajo cree Usted que todavía hay que hacer antes de obtener la unión Cristiana?

Gomez: Desde el Concilio II del Vaticano hemos empeñado en más diálogo, pero pienso que la verdad debe siempre estar al fondo del diálogo. Para mí, la verdad es el punto de comienzo para posiblemente llegar a la unión. He visto esto ilustrado en la vida del Santo Padre. él ha ofrecido dialogar con diferentes religiones, pero siempre dentro de la fundación de la verdad de Dios y la verdad de la experiencia del ser humano. Todos sus documentos regresan a Génesis, a la creación del ser humano que busca la verdad. ¿Cuál es la verdad del ser humano? Si nos apoyamos en la verdad de sus enseñanzas entonces podemos juntarnos y resolver nuestras diferencias. Si no estamos basados en la verdad, entonces es muy difícil llegar a un acuerdo sobre cualquier cosa.

TC: ¿Cuáles son sus sentimientos sobre el Papa Juan Pablo II?

Gomez: Lo admiro bastante. Fue elegido papa justamente unos meses después de mi ordinación como sacerdote, y por eso, por razones prácticas, mi sacerdocio ha sido bajo el Papa Juan Pablo II. Admiro su dedicación al Evangelio, su fuerte vida de oración y su accesibilidad al pueblo. Trato de seguir su ejemplo. Es mi ideal como debe ser un sacerdote y un obispo. Hay muchas cosas más que admiro en él; su fidelidad a Cristo y a la misma vez su participación en la vida de la sociedad. Creo que es un ejemplo maravilloso para todos nosotros de como podemos hacer un impacto positivo en la sociedad basado en la verdad del Evangelio. Es mi héroe. Creo que ha hecho una contribución extraordinaria a la iglesia y a la sociedad. Su contribución no ha sido solamente emocional o superficial; es realmente profunda, basada en la verdad. El es auténtico. Alguien me dijo que cuando estuvo en Denver en 1993 se alojó en la catedral. Yo servía en la catedral cuando estuve en Denver. El Santo Padre es una persona normal. Admiro su fervor y actividad, viajando por todo el mundo y hasta su ejemplo ahora que está enfermo. Lo admiro.

TC: ¿Cuáles consejos le ha dado el Arzobispo Patricio Flores ya que va Usted a ser el pastor de la Arquidiócesis de San Antonio?

Gomez: Cuando primero llegué a los Estados Unidos y a la Arquidiócesis de San Antonio me dio la bienvenida de una manera fraternal y maravillosa, y lo he considerado un amigo desde que lo conocí. Ha hecho una contribución extraordinaria en la vida de la iglesia de los Estados Unidos y desde luego en la Arquidiócesis de San Antonio. Su vida de oración y su dedicación al servicio del Evangelio son extraordinarias y lo admiro por eso. Es divertido también. Gozo su sencillez en la vida y su manera de buscar al pueblo. Es sencillamente un buen hombre y un buen amigo. Creo que tenemos la impresión que los obispos están lejos de las otras personas, y creo que el Arzobispo Flores ha cambiado eso porque ha sido un obispo para el pueblo; un hombre de Dios, para el pueblo de Dios. El consejo que me dio fue amar al pueblo, independientemente de la manera que diferentes personas piensan o como hacen las cosas. Mi misión es amar al pueblo de Dios. El Arzobispo Flores ha sido realmente bondadoso y simpático conmigo desde que me nombraron y ha estado a mi lado todo el tiempo. Por su calorosa bienvenida estoy muy agradecido con él y con la arquidiócesis. Dije el otro día que no puedo reemplazárlo y es cierto. Es un hombre extraordinario, y voy a hacer lo mejor que puedo para continuar su trabajo en el Evangelio. El Arzobispo Flores habla claramente y algunas de sus historias son realmente buenas, por eso a veces las cuento al pueblo en mis sermones y pláticas.

TC: ¿Cuáles son sus planes a corto plazo en la arquidiócesis durante las semanas y meses después de su investidura?

Gomez: Antes de todo, necesito escuchar y llegar a conocer a los sacerdotes de la arquidiócesis. Espero tener algunas juntas con individuos, cara a cara, y también juntas en grupo. Cuando fuí a Denver unas de las cosas primeras que hize era organizar reuniones con otras personas. Aprendí mucho especialmente de los líderes de la comunidad. Lo que me platicaron era importante para la iglesia en Denver. Tuve juntas con muchos lideres Hispanos en la Arquidiócesis de Denver. Me divertí y aprendí bastante. Me ayudaron a confrontar los asuntos que son importantes para la gente. Entonces lo que pienso hacer primero es tener juntas con individuos y tener pequeñas reuniones, y entonces me gustaría ir a todas las parroquias de la arquidiócesis. Sin embargo, eso tardará un año o más. Estuve pensando que podemos tener por lo menos una Misa en cada decanato de la arquidiócesis durante el próximo mes o dos meses.

TC: ¿Cómo empezó el Centro San Juan Diego?

Gomez: Hubo un par de cosas que eran importantes para el pueblo. Fueron la educación en la fe y también la necesidad de la participación de la iglesia en las necesidades materiales del pueblo. Así empezó la idea del Centro San Juan Diego. Es un centro que provee educación a la gente y a su vez servicios sociales para que puedan ser miembros activos de la sociedad. La educación es realmente una parte importante del Centro, es importante para todo el mundo, entonces estoy seguro que es una necesidad muy importante aquí.

TC: ¿Ha dado Usted énfasis a la importancia de la educación Católica, especialmente para la comunidad Hispana, puede contarnos más sobre el tema?

Gomez: Creo que una prioridad grande para todos nosotros es la educación de los niños de la próxima generación. A mí, como producto de las escuelas Católicas, me gustaría dar énfasis que las escuelas Católicas son una parte de la conservación de la fe y también de la cultura, nuestra cultura Católica. En las escuelas Católicas uno aprende no solamente la materia de la ciencia, sino también uno aprende como vivir. Creo que es importante conservar la cultura Católica. Como he dicho antes, la cultura Católica es esencial para la vida de este país. Por eso, apoyo las escuelas Católicas el 100 por ciento, y creo que proveen un servicio extraordinario a la iglesia y a la sociedad. Sé que hoy en día es más difícil conservar las escuelas y que hay muchos retos; retos por la falta del dinero, y por todo tipo de dificultades. Pero creo que si trabajamos juntos y vemos la importancia de las escuelas Católicas podemos encontrar las soluciones a los problemas y entonces desarrollar un nuevo modelo, un sistema nuevo, quizás con la participación más activa de los padres y de algunos otros miembros activos de la sociedad. Pero necesitamos desarrollar un nuevo modelo. En Denver hay un programa llamado “Seeds of Hope” (Semillas de la Esperanza) que procura dinero para las escuelas Católicas en los barrios. Hay nuevas maneras que son muy importantes, maneras creativas para promover las escuelas Católicas y tenemos que seguir buscándolas.

TC: Durante su ordinación episcopal en Denver, el Arzobispo Charles Chaput dijo que él específicamente había pedido en su arquidiócesis un obispo auxiliar que trabajára con la creciente población Hispana. Después de su investidura, ¿cuál será el énfasis que Usted quisiera dar o esperaría ver tocante al Ministerio Hispano?

Gomez: La realidad de la Arquidiócesis de San Antonio es distinta a la de Denver. Creo que la integración de toda la gente de la Arquidiócesis de San Antonio es mucho más avanzada que la que encontré en Denver. La realidad es diferente. Pienso que el hecho que soy inmigrado, mi presencia, ayuda a la gente a sentirse bienvenidos en la iglesia. Sé que hay inmigrados en la Arquidiócesis de San Antonio y hace una diferencia cuando uno se siente, “ésta es mi iglesia. Yo pertenézco a la iglesia tanto como cualquier otra persona”. Por otro lado, creo que por mi experiencia, por mi madre que creció en San Antonio, conózco la cultura Americana. Siempre puedo aprender más, pero creo que por mi parte ha sido una realidad continua desde que fuí niño. Me siento a gusto con todo el mundo, cada cultura. En mi seminario, cuando estuve en el seminario internacional en Roma, había gente de cinco continentes, así aprendí como comprender y respetar diferentes culturas. Creo obviamente que mi ministerio es importante para los Hispanos, pero también espero poder servir a toda la gente de la arquidiócesis con el mismo amor e intensidad y espero poder ser un obispo para todos, para todo el mundo.

TC: Por ser el único arzobispo Hispano en los Estados Unidos, ¿cómo ve su posición nacional?

Gomez: Los obispos de los Estados Unidos han dicho que la cultura Hispana es una bendición para la iglesia en los Estados Unidos. Entonces seguir en los pasos del Arzobispo Flores es para mí una gracia extraordinaria de Dios, y a la vez es una responsabilidad enorme ayudar a la gente a mutuamente conocérse, respetárse y aprender el uno del otro al punto de ser más unidos como iglesia. Creo que la Catolicidad de la iglesia es un don grande para el mundo. Mi posición, creo, en ese sentido, debe ayudar a la gente a crecer en el amor el uno hacia el otro. También fuí el presidente de la Asociación Nacional de Obispos Hispanos, así es que eso me ayudó a ver las necesidades de los sacerdotes y diferentes comunidades por toda la nación. También me ayuda porque conózco las bendiciones del Ministerio Hispano por todo el país, y también los retos del Ministerio Hispano, incluyendo la necesidad de integrar a los Hispanos más en la sociedad y en la iglesia. Creo que es muy importante aprender el inglés. Estoy felíz que los niños estén aprendiendo el inglés. Es muy importante también respetar a los Hispanos, Irlandeses o cualquier otra cultura. Me emociona mi posición en la Arquidiócesis de San Antonio y personalmente creo que es una gracia para mí y para el pueblo de la arquidiócesis.

TC: ¿Cuáles son algunos de los esfuerzos que Usted hará para aumentar el número de vocaciones en la arquidiócesis?

Gomez: Estaré trabajando con el director de vocaciones de la arquidiócesis y también con la facultad y el director de seminaristas para ver métodos creativos de presentar nuestro seminario. Hay historias de vocaciones al sacerdocio que pueden ser atractivas para la juventud. Espero que los sacerdotes y religiosos de la arquidiócesis trabajen juntos conmigo para crear este ambiente de presentar al sacerdocio y la vida religiosa como un alegre camino de vida. Claro que una parte importante de las vocaciones es la vida familiar, porque mientras promovemos vocaciones también tenemos que promover la vida familiar según las enseñanzas de la iglesia. En un sentido somos todos directores vocacionales. Creo que presentamos el sacerdocio y la vida religiosa como una llamada de Dios, alegre y genuina, que la juventud de la arquidiócesis verá como una bendición y como un don de Dios.

TC: ¿Hay algo más que quisiera decir a nuestros lectores?

Gomez: Mi prioridad es que todos nosotros crezcamos en la sabiduría de la fe y en el sentido de la evangelización. Mi misión como obispo es evangelizar como lo hicieron los apóstoles. Espero que todos podamos aprender mejor y participar más. También pienso que si estamos más dedicados al Evangelio entonces estamos siguiendo los pasos de Jesucristo. Estoy muy felíz de estar en San Antonio. Es una alegría extraordinaria en mi vida regresar a casa y ser parte de la vida de la Arquidiócesis de San Antonio.