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Jerarquía católica, desde la ira


Por JENARO VILLAMIL / Revista Proceso


MÉXICO, D.F.,  (apro).– En el editorial de la más reciente edición del suplemento Desde la Fe, la Arquidiócesis de México intenta polemizar con los críticos del VI Encuentro Mundial de las Familias. Lejos de una polémica, la jerarquía eclesiástica en realidad orienta su ira contra quienes califica de "intransigentes y autoritarios", y defensores de un "Estado arcaico".

 

La réplica que hace la jerarquía católica en su órgano de difusión Desde la Fe no menciona a nadie en especial; generaliza y dogmatiza a su manera. En el fondo, confirma lo que muchos observadores en los medios han señalado: la Iglesia trae su propia agenda político-electoral y está en plena "guerra santa" contra quienes se atrevan a cuestionar sus planteamientos. El Encuentro Mundial de las Familias fue tan sólo un escaparate para una estrategia de más largo alcance.

 

"Frente a este encuentro fraterno y festivo –refiere en el editorial– no faltaron aquellos que quisieron boicotear el evento sin más resultado que hacer el ridículo (¿quiénes, cómo, cuándo quisieron boicotear tal evento que gozó de una amplia cobertura mediática?) y, por supuesto, la presencia del presidente de la República sacó a relucir la furia desmesurada de los talibanes del laicismo, aquellos primitivos defensores no del Estado laico sino de un Estado arcaico; a estos miopes y rabiosos críticos no les es posible aceptar las reglas de la democracia que fatigosamente el pueblo de México ha venido construyendo."

 

¿Quiénes son esos "talibanes del laicismo"? ¿Lo son porque criticaron el discurso presidencial, tan criticable y opinable como cualquier otro o porque no osaron tomar las palabras del primer mandatario como si fueran dogma de fe? ¿O, en realidad, la jerarquía escuda en su defensa al presidente una auténtica contraofensiva para presionar al propio gobierno del PAN?

Estas respuestas no están en el texto, pero sí otras descalificaciones a los críticos:

 

"Lo menos que podemos decir es que su ignorancia es grotesca y se muestran incapaces de superar su complejo de inferioridad y de disimular sus odios y fobias que rayan en lo patológico; han mostrado que su corta inteligencia no les permite entender la libertad de una democracia y la pluralidad de nuestra cultura."

 

Una vez más, descalifica a los críticos en general, como si cuestionar fuera un asunto de odios y fobias, y no una manera también de entender la libertad, el derecho a la información y a la libre deliberación.

 

"Es de felicitar el valor del presidente que no se mostró como tantos políticos vergonzantes a los que habría que recordar las palabras de Jesús: ‘Si alguno se avergüenza de mí, yo también lo desconoceré delante de mi padre’, sino que con gran sencillez mostró lo que, por su condición de bautizado, no puede dejar de ser en ningún momento de su vida: cristiano, sin disminuir por ello en lo más mínimo la solidez de un Estado laico profundamente arraigado en la cultura mexicana. Los agoreros del Estado arcaico, que no laico, han hecho una falsa interpretación del texto constitucional y una torcida lectura de las palabras presidenciales. La ignorancia siempre lleva al error, la soberbia al absolutismo y por supuesto a la intolerancia que es propia de los regímenes absolutistas, fascistas y antirreligiosos", agrega la jerarquía católica en su editorial.

 

Después de esta parrafada, uno no sabe si el redactor de estas líneas se mira en un espejo o realmente cree que cuestionar un discurso presidencial es la antesala del absolutismo. En todo caso, también sería bueno recordar que tanta ira para defender al primer mandatario podría aminorarse si recuerdan otra frase de Jesucristo: "dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios".

 

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