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La Pasión de Jesucristo. Drama realizado en la Catedral de San Fernando

 

 

 

 


SAN ANTONIO, TX. — Vigésima Novena caracterización de la “La Pasión de Jesucristo” organizada y producida  por algunos de los miembros de la Catedral de San Fernando bajo el liderazgo del Arzobispo José H. Gómez y la dirección de Mario Mandujano. Muchos turistas que tienen esta semana de vacaciones y que visitan nuestra ciudad aprovecharon para asistir y poder ver en directo y a todo color este drama.

 

Los Inocentes, grupo musical de nuestra ciudad tuvo a su cargo las alabanzas en este servicio previo al drama.

 

La Pasión de Cristo

 

Mario Mandujano, Director del drama de la Pasión de Jesús en la Catedral de San Fernando, subió al escenario junto con el resto de los actores y actrices para dar comienzo al drama. Una vez instalados coerzo diciendo:

 

“¡Atención Pueblo! Pilatos se hace presente para juzgar a Jesús llamado ‘Nazareno’ y entonces Pilatos ordena a sus soldados: ¡Tráiganlo!”

 

Se oye a lo lejos tanto las trompetas como los sonidos de los tambores y el ‘pueblo’ gritando unos a favor y otros en contra.

 

El Arzobispo José H. Gómez, junto con otros lideres religiosos, se encuentran sentados al lado izquierdo del escenario y entonces llega un grupo de soldados vestidos como soldados romanos y otros soldados bajo la autoridad del gran Sacerdote del Templo judío. 

 

Luego de los soldados vienen los principales sacerdotes judíos quienes suben al templete y luego vienen los tres reos, Jesús es subido al escenario y Dimas con Gestas, los dos ladrones que en su oportunidad serán llevados junto con Jesucristo al Monte conocido como la ‘Calavera’ o al Monte Calvario son llevados al otro extremo; continúan llegando la madre de Jesucristo, María Magdalena, Martha y Juan el apóstol querido de Jesucristo. Al final llega la muchedumbre conocida en el drama como el ‘Pueblo’.

 

El Rey Herodes tiene su silla principal junto con la del gobernador romano, Poncio Pilatos. Herodes esta rodeado de varias princesas y doncellas para atenderle haciéndole las uñas, y dándole alimentos para divertirlo mientras esta esperando su participación. 

 

Por el otro lado esta la silla de Poncio Pilatos -Pontius Pilate— quien esta acompañado de su esposa Claudia y un par de doncellas así como los oficiales de la autoridad romana bajo su mando.


Comienza el drama

 

¡Silencio! Dice Pilatos… Los soldados voltean ante la muchedumbre para contenerla y evitar suban hasta donde se encuentra su gobernador. Pilatos se dirige a los principales sacerdotes judíos y les pregunta: ¿Pero que ha hecho este hombre, que merece ser tratado de esta manera?

 

Anas, uno de los sacerdotes le contesta: “¡Si este hombre no fuera un malhechor no lo hubiéramos puesto en tus manos!”

 

Pilatos les responde: ¡Pero eso es cosa de ustedes, júzguenlo según sus leyes o costumbres!

 

Ante la respuesta de Pilatos, Caifás el Sumo Sacerdote le judío le dice a Pilatos de nuevo: “Si a nosotros no nos permite la ley imponer la pena de muerte. ¡Solo Tú, tienes ese poder! ¡Solo tú puedes condenar a muerte! 

 

¿Condenarle a muerte? ¿Pero que ha hecho este hombre para merecer morir? Les pregunta de nuevo el Cónsul romano.

 

Entonces el ‘pueblo’ grita: ¡Muerte!

 

Pilatos levanta sus manos y ordena silencio de la audiencia. El tercer sacerdote interviene diciendo: “Hemos comprobado que este hombre agita el pueblo, aun mas, es un subversivo, dice que no hay que pagar impuestos al Cesar, y se hace pasar como el Mesías, el rey que viene a salvar a su pueblo

 

¿Esas son las acusaciones? Les pregunta el Cónsul Pilatos. ¡Pues no! No encuentro que este hombre haya cometido delito de muerte. 

 

El Gobernador romano en Judea Poncio Pilatos fue quien permitió la muerte de Jesús luego de haber agotado todos sus recursos y haberles concedido a los judíos al asesino Barrabas en lugar del Mesías ante la obstinación de los sacerdotes israelitas quienes no comprendieron la magnitud de su gran error al condenar y sacrificar al redentor del mundo.

 

Protagonizaron esta actuación pública que se inicio en medio del parque Milam, luego de terminar la primera etapa, caminaron e hicieron algunas paradas para realizar el ‘Via-Crucis’ rumbo a la calle Houston y Santa María para terminar en el frente de la Catedral donde se llevo a cabo la crucifixión.

 

Con lágrimas que brotaban de sus ojos, una espectadora en el drama de la ‘Pasión’ no paraba de llorar, sus llantos sobresalían del resto de los asistentes.

 

Hombres, mujeres y niños sacrificaron horas y horas durante dos meses para preparar esta actuación que dejo contentos a muchos feligreses, turistas y seguidores del Maestro Jesús. “Valió la pena tanto esfuerzo” dijo uno de los jóvenes soldados de este drama.

 

En este 2009 se encuentra un nuevo rector de la Catedral de San Fernando, en sustitución del sacerdote David García, en su lugar esta el sacerdote Antonio Vilano.

 

Aun tengo en mi mente algunas de las escenas de la película realizada magistralmente por el actor y director irlandés Mel Gibson titulada: ‘La Pasión de Cristo’ estrenada en el año 2004 y que al ver y escuchar este drama en vivo, lo mezclo y de esta forma mi cuerpo y espíritu se conjunta para reflexionar y estudiar aun mas esta Semana Santa.

 

Pasión de Cristo

 

Cristo en Getsemaní    La Agonía en el Huerto (Lc 22, 39-46) “Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra,” y dijo: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra” (Mt 26, 36-37; Lc 22, 41-44).

 Cristo Flagelado    La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo (Jn 18, 33, 19;1) (Pilato) “volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él (…). ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos? Ellos volvieron a gritar diciendo: ¡A ése, no; a Barrabás! (…) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” .

 Cristo y la corona   La Coronación de Espinas (Mt 27, 29-30) Los soldados “trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.”

 Cristo con la Cruz   Jesucristo, la cruz a cuestas y camino al Calvario (Mt, 27, 31; Jn 19, 17; Mc 15, 21) “Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle”. “Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario”. “Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (…) a que llevara su cruz.”

 Cristo Crucificado   La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Lc 23, 33-34, 44-46; Jn 19, 33-35) “Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (…) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (…). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (…). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró.” “Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”

 (*) Hebreos 4 y 5

Jesús el gran sumo sacerdote

 14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
    15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

    16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
1 Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados;
    2 para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad;

    3 y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo.

    4 Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

    5 Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo:
    Tú eres mi Hijo,
    Yo te he engendrado hoy.

    6 Como también dice en otro lugar:
    Tú eres sacerdote para siempre,
    Según el orden de Melquisedec.

    7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

    8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;

    9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

    10 y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.