MyCityLinked

Browse By

MyCityLinked

La religión en el siglo XXI

Quien piense que el tema religioso ha periclitado al inicio del siglo XXI podría partir de una premisa falsa. Los creyentes, que suman miles de millones de personas en el planeta, practicantes o no, continúan pensando que sus íntimas creencias tienen bases perennes. Lo cierto es que la religión continúa moviendo ingentes cantidades de personas, tanto en Occidente como en el Medio y Lejano Oriente, más en el segundo que en el primero.

Por Bernardo González Solano / Revista Siempre!

Al respecto, tanto el cristianismo como el islamismo sufren enfrentamientos internos que en algunos casos casi llegan al cisma, trátese de la Iglesia Anglicana (que suma alrededor de 75 millones de fieles en Europa y Estados Unidos), por la decisión de ordenar mujeres obispas y sacerdotes homosexuales; o del encono de los dos grupos islámicos dominantes: los chiitas y los sunnitas; estos reconocen la legitimidad de los tres primeros sucesores de Mahoma: Abu Bakr, Omar y Otman, y los primeros defienden la legitimidad dinástica de Alí, yerno de Mahoma, tras su matrimonio con Fátima.
Y el catolicismo, representado por el papa Benedicto XVI, no se recupera de los mayúsculos escándalos debidos a los abusos sexuales de infinidad de sacerdotes y monjes en prácticamente toda la cristiandad. El Papa no se da a abasto en pedir perdón por los abusos de sus sacerdotes y por el encubrimiento de los obispos. Sin duda, hubo mejores tiempos para ser Papa. Los actuales no lo son.
Sin embargo, la religión continúa siendo un eje importante en la vida de las naciones. Los islamistas y los cristianos suman casi 2,800 millones de fieles en el planeta. El Islam, con 1,500 millones de fieles; el cristianismo, con casi 1,300 millones de creyentes.
En las últimas dos semanas han tenido lugar tres eventos muy importantes, de carácter internacional, de las tres comunidades religiosas: las 23 Jornadas Mundiales de la Juventud en Australia, la que motivó que Benedicto XVI realizara su gira más larga en su corto pontificado: del domingo 13 al domingo 20 de julio en tierras australianas, donde dijo que los sacerdotes culpables de abusos sexuales debían ser llevados ante la justicia, aunque algunas organizaciones de víctimas manifestaron que no es suficiente con las palabras del Papa.
A su vez, los días 16, 17 y 18 de julio en Madrid, se llevó a cabo la Conferencia Internacional para el Diálogo (“encuentro de religiones y cultura”) convocada, nada menos, que por el rey de Arabia Saudita, Abdalá Bin Abdulaziz Al-Saud y por la Liga Mundial Islámica.
Los invitados, casi 200 personajes, fueron cardenales católicos –el Vaticano estuvo presentado por el cardenal francés Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso–, obispos evangélicos, patriarcas de las iglesias ortodoxas, rabinos judíos (lo que motivó que el rey saudí fuera acusado por radicales islámicos como traidor a la causa árabe), lamas budistas de varios países incluido China y, sobre todo, dirigentes del mundo musulmán en sus diferentes manifestaciones.
Y, la llamada Conferencia de Lambeth que en realidad es la conferencia decenal de la Iglesia Anglicana a la que durante tres semanas asisten 800 obispos anglicanos procedentes de 150 países para discutir las difíciles cuestiones que dividen profundamente a esta iglesia: la ordenación de sacerdotes y obispos a mujeres y homosexuales.
De hecho, pase a la invitación del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, solo 600 obispos se han desplazado hasta esta sede anglicana.
Los tres eventos demuestran la vitalidad de los movimientos religiosos en buena parte de la Tierra.
A su alrededor y dentro de los mismos se entrecruzan los intereses –políticos y económicos– más variados. A estas alturas de la historia, todavía los extremistas hablan de “cruzadas” y la Jihad (guerra santa).

Jornadas Mundiales de la Juventud

A las 23 Jornadas Mundiales de la Juventud asistieron, en Sydney, Australia, aproximadamente 250 mil jóvenes católicos procedentes de 170 países. No se puede decir que el sucesor de Juan Pablo II no tenga poder de convocatoria, sobre todo tratándose de jóvenes que costearon su traslado a tan lejanas tierras. Lo que pone en claro que Benedicto XVI sabe que los católicos no pueden cerrarse sobre sí mismos y que los fieles de su iglesia en el siglo XXI “quieren ser protagonistas activos en el mundo de hoy”.
Al concelebrar la sagrada misa en compañía de 65 obispos australianos –en Australia hay 3,125 sacerdotes, de los cuales han sido acusados 107 de abusos sexuales, y una comunidad católica de 5, 704,000 los cuales son atendidos en 2,252 centros de enseñanza católica, desde el jardín de niños hasta la universidad—, Benedicto XVI reconoció “la vergüenza que todos hemos sentido por el abuso sexual de menores cometidos por algunos clérigos y religiosos en este país”. Esa conducta, dijo “merece una condena inequívoca y que los responsables de esos actos malvados deben ser entregados a la justicia”, mientras se atienda a dar “consuelo a la víctimas” y a “promover un ambiente más seguro para los jóvenes”. Sus palabras fueron recibidas con ánimo apoteósico, aunque en esta ocasión hubo más grupos que alrededor de los actos papales criticaban sus palabras.

Conferencia Internacional para el Diálogo

Al inaugurar el encuentro, el rey de Arabia Saudita transmitió en Madrid el mensaje de un Islam moderno, ponderado y tolerante e insistió a “abrir una nueva página para la Humanidad donde la reconciliación sustituirá a la disputa”. El monarca de uno de los países que, paradójicamente, aplica con mayor rigidez la religión islámica, hizo un llamamiento al diálogo entre todos los credos y las filosofías del mundo y aclaró que “los responsables de las tragedias no son las religiones, sino los extremistas”.
El hombre, afirmó, puede destruir el planeta, pero también “convertirlo en un oasis de paz y seguridad”. No hay que olvidar que de los 15 suicidas de los atentados terroristas del 11-S de 2001 en Nueva York y en Washintong, nueve fueran saudíes. Sólo por recordar.
A diferencia de otras religiones, los musulmanes no cuentan con una voz única que hable en nombre de todos ellos, pero en esta ocasión, el rey Abdalá consensuó el mensaje que transmitió el miércoles 16 en la capital española con los teólogos y pensadores que representan a todos los musulmanes del mundo, a quienes anteriormente ya había reconocido hace poco en la ciudad santa de La Meca. Abdalá que también tiene el título de custodio de las Dos Sagradas Mezquitas (La Meca y Medina), afirmó que ese mensaje anuncia que “El Islam es la religión de la modernización, la ponderación y la tolerancia” y que “insta al diálogo constructivo”.
En fin, Abdalá, dijo que Dios fue quien estableció las diferentes religiones y que si Dios lo hubiera querido, habría impuesto un solo credo para la humanidad. La “diferencia no tiene que conducir al enfrentamiento”, y aclaró que “las tragedias vividas a lo largo de la historia de la Humanidad no eran por motivo de las religiones, sino por culpa del extremismo que adoptaron algunos seguidores”.
Sobre el particular, uno de los invitados a la reunión, es el teólogo católico suizo Hans Küng, que hace diez años expuso una idea que tal parece han sido asumida por todas las confesiones: el diálogo interreligioso como base para iniciar los procesos que conlleven a la paz mundial. El lema de Küng es: “no habrá paz mundial sin paz entre las religiones, no habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones”.
Al comentar esta decisión del rey Abdalá, monarca ultra conservador guiado por el wahabismo, doctrina rigorista del Islam sunnita, un diplomático europeo dijo: “Esta conferencia es una revolución copernicana. Ver a La Liga Islámica mundial organizar un forum interreligioso, después de haber sido el instrumento de la propagación del Islam radical a través del mundo y haber enviado a Bin Laden a Afganistán, es casi surrealista”. Cosas de la religión.