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La Santa Muerte anuncia ‘guerra’ contra el gobierno y la Iglesia católica

 

Por MIGUEL CABILDO / Revista Proceso 

MÉXICO, DF,  (apro).– El próximo Domingo de Ramos ese ritual religioso no será como otros años: 

Y es que, ese día, los seguidores del culto de la Santa Muerte comenzarán una "guerra santa" contra la Iglesia católica y el gobierno federal.

         Con cinco millones de fieles en todo el país, la Iglesia de la Santa Muerte sostiene que desde sus inicios ha sido objeto de una persecución incesante que la semana pasada llegó a su clima con la destrucción de altares en las ciudades fronterizas de Nuevo Laredo y Tijuana por parte del Ejército mexicano.

          El "arzobispo primado" de ese culto, David Romo, precisa que la "guerra" se concretará en una serie de manifestaciones públicas y marchas con imágenes de la "Santísima", una mujer de tez blanca, rasgos finos y larga cabellera que adoran los seguidores de la Santa Muerte.

         Pasada la Semana Santa, la congregación realizará una marcha que culminará en un puente fronterizo de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

El objetivo es que "el gobierno y las autoridades locales le bajen al volumen y dejen de agredir y satanizar nuestra devoción", advierte Romo.

         Apenas el viernes pasado la Santa Muerte denunció al Estado mexicano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el derribo de 30 de sus altares en Nuevo Laredo.

         Días antes también fueron destruidas en Tijuana, Baja California, cinco capillas dedicadas a Jesús Malverde, considerado el patrón de los narcotraficantes, así como a la Santa Muerte.

         La idea de Romo, cuya congregación lleva oficialmente el nombre de Iglesia Católica Tradicional Mex-USA, es celebrar el domingo previo a la Semana Mayor, un mitin con sus seguidores en el Zócalo capitalino, donde leerá un documento con sus exigencias.

         Después de Semana Santa, la congregación realizará una marcha en un puente fronterizo de Nuevo Laredo, con el fin de que "en Estados Unidos vuelvan los ojos a México y vean la violación de los derechos humanos que se está cometiendo contra nosotros".

         Sin embargo, el culto a la Santa Muerte no está reconocido por el Vaticano ni por la Secretaría de Gobernación, organismo que le retiró el registro de asociación religiosa en 2005.

         "Somos gente tan común como cualquier otra, siempre nos han acusado de que hay narcotraficantes entre nosotros, pero todo son leyendas y comentarios dolosos que suelta la Iglesia católica romana para alejar a nuestros fieles", acusa Romo.

         A juicio del líder religioso, la autora intelectual de los ataques contra los altares de la Santa Muerte es la Iglesia católica, cuya "devoción verdadera en el país ronda apenas 40 y no 80% de la población, como dicen".

         Romo considera que la mayor parte de los delincuentes y narcotraficantes en México profesan la religión católica, y en esa lógica, "se deberían derrumbar las imágenes de San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe".

         Advierte que si el gobierno mexicano no responde a las exigencias de la Iglesia de la Santa Muerte, van "a radicalizar más y más las acciones", e incluso "analizar un levantamiento".

         "Es el principio de la guerra", concluye Romo.