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No pierdas la voluntad de Dios por la prueba

 

 

Por Pastor Cash Luna 

 

Si oro diciendo que le perdone la deuda a alguien es porque le tuve que dar algo, ¿cómo le puedo dar si ni siquiera yo tengo? Le puedo dar si tengo. Dios quiere que tengamos para dar. La provisión diaria del maná sólo es una temporada de prueba.

 

Deuteronomio 8.1

 

Darás prestado pero no pedirás prestado. Sólo así serás cabeza y no cola. Nadie que debe puede ser cabeza, siempre es cabeza aquel a quien le deben.

 

En Hebreos y Éxodo la Palabra describe que Dios alzó la mano y buscó en todo el Universo a alguien superior a Él, y no encontrándolo, juró por sí mismo que nos prosperaría, que nos daría abundancia. En el Cielo, usted se imagina a los ángeles que, de pronto, notan que Dios se levanta del trono, captando la atención de todos, mira a su pueblo, levanta su mano y dice: Te juro por mí mismo que te bendeciré con abundancia. Si no fuera importante, ¿por qué jura?

 

Dios nos prueba para saber lo que hay en nuestro corazón, cuánto lo amamos, de qué estamos hechos. Cuando Dios me prueba yo aprendo algo de Él y Él aprende algo de mí.

 

Cuando estás en medio de una prueba y dices: “Señor hay escasez, desempleo, etc. pero yo te adoro y tú eres mi Dios. Pero si más tarde, cambias la oración y dices: “Si ésta es tu voluntad…”.

 

Cuando no pasas la prueba, conviertes la prueba en Su voluntad, y entonces ya no queda voluntad.

 

Hay dos tipos de fe en este lugar. Los que tienen fe para aguantar y los que tienen fe para salir. ¡Tenemos que salir! ¡Tenemos que dejar el desierto, el maná y la provisión diaria y entrar a la Tierra Prometida donde está el trigo, la cebada, la leche, la miel, los ríos, la abundancia!

 

¿Cómo puedo saber que estoy en medio de la prueba? Cuando sólo me alcanza para el mes, para el día, cuando estás recogiendo maná para el día. Pero cuando tienes para prestar y dar es porque saliste de la prueba.

 

¡Debemos bendecir a Dios por lo que es y por lo que nos ha dado!

 

Algunos recogen maná simplemente porque no creen que a Dios se le adora también por lo que nos da. Cuando adores a Dios por la sala, por el vehículo, por la casa, por la escuela de tus hijos. La bendición causa bendición.

 

El peligro en el desierto eran las serpientes y escorpiones, demonios. El peligro en la Tierra Prometida eres tú. En los dos lugares hay peligros, en el desierto recogiendo maná todos los días, se corre el riesgo de olvidar que Dios puede bendecirnos más allá. Algunos llegarán a su iglesia, a su casa, y le dirán: “Tú eres sólo la prueba de lo que Dios me dará”. El otro riesgo somos nosotros. Muchos nos hemos equivocado y, pastores, tenemos que pedir perdón por esto, le decimos a la gente, Dios no te puede dar más porque Él sabe que te puedes olvidar de Él. Pero la Biblia dice: “Cuando te cumpla lo que te prometí jurando, cuando construyas esa casa, ese templo, ese canal, sólo cuídate de una cosa, no te olvides de mí”. Dios no te va a dejar de dar porque crea que te vas a olvidar de Él, te va a dar corriendo, Él mismo, el riesgo de que lo olvides. Pero no hará mentira una promesa. Yo como padre prefiero ver a mis hijos bien aunque ellos se olviden de mí. Así es Dios y ése es el verdadero amor.

 

No llames a la prueba la voluntad de Dios para tu vida, porque si lo haces, perderás la voluntad de Dios. A la prueba llámale prueba.

 

Fuente: El Rey jesus