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Religiosos y laicos se enfrentan por el pan

JERUSALÉN, (IPS)  .- El más reciente dolor de
cabeza del primer ministro de Israel, Ehud
Olmert, no tiene nada que ver con los palestinos
ni con Siria ni Irán, y ni siquiera con la
milicia islamista libanesa Hezbolá. Se trata del pan con levadura.

        Por Peter Hirschberg

    Los sectores religiosos israelíes y sus
representantes políticos en la coalición de
gobierno de Olmert están furiosos por un fallo
judicial que permite la venta de pan en
restaurantes, pizzerías y panaderías durante la
festividad de la Pascua judía, que se inicia el
19 de este mes y conmemora el éxodo bíblico del pueblo hebreo de Egipto.

    Las leyes religiosas prohíben el consumo de
pan con levadura durante la Pascua y estipulan
que sólo se podrá comer el que no la contiene, conocido como matzah.

    "La decisión judicial pone una pistola en la
cabeza del pueblo judío", dijo Yitzhak Cohen,
ministro de Culto y miembro del ultraortodoxo
partido Shas. Zevulun Orlev, líder del Partido
Nacional Religioso, consideró por su parte que el
fallo ha provocado un "grave daño".

    Eli Yishai, el líder de Shas, pieza clave del
gobierno de Olmert, demandó que el fiscal general
apele la decisión, que calificó como "una mancha
negra en la identidad judía de Israel".

    Legisladores religiosos han comenzado a
redactar proyectos de ley que permitan burlar el
fallo y cubrir un vacío legal, por el cual se
prohíbe la exhibición de pan en público pero no su venta.

    El 3 de este mes, la jueza Tamar Bar-Asher
Tzaban desestimó los cargos formulados el año
pasado por la alcaldía de Jerusalén contra cuatro
propietarios de restaurantes por vender pan con
levadura durante la Pascua. En su fallo, la
magistrada señaló que las pizzerías y restaurantes no son lugares
públicos.

    Hasta el año pasado, los gobiernos
municipales, incluso en Jerusalén, donde muchos
residentes son religiosos, no habían enviado
inspectores a controlar que se cumpliera la prohibición.

    Pero la decisión del alcalde de Jerusalén,
Uri Lupolianski, de multar a los propietarios de
restaurantes que vendieran pan con levadura llevó
a este nuevo capítulo de la lucha entre judíos religiosos y seculares.

    Aunque esta fractura es una de las
principales en la sociedad israelí, se trata
usualmente de un enfrentamiento soterrado que,
sin embargo, de tanto en tanto emerge en la forma de enconados
enfrentamientos.

    Tiempo atrás, la apertura de cines durante el
Sabbath, día de reposo, y la demanda de los
sectores ultraortodoxos para que se clausuren
algunas carreteras, porque la ley religiosa
prohíbe el uso de electricidad los sábados,
generaron protestas en ambos sectores, que
derivaron en algunos casos en violentos
enfrentamientos entre la policía y los manifestantes religiosos.

    A lo largo de los años se llegó a un consenso
informal que define las relaciones entre los
sectores religiosos y seculares en ausencia de
una Constitución. Varía según la zona. En
Jerusalén, donde predomina la población
religiosa, es difícil encontrar pan durante la
Pascua, pero no existen dificultades en Tel Aviv,
donde los habitantes son mayoritariamente seculares.

    La ausencia de una clara división entre la
religión y el Estado ha llevado inevitablemente a situaciones de fricción.

    Aunque Israel tiene un sistema legal moderno,
y predominantemente secular, existen áreas en las
que se aplica la ley religiosa, que tiene el
monopolio en cuestiones como el matrimonio, el
divorcio y las conversiones. En Israel no existe
el casamiento civil y las separaciones se tramitan en tribunales
religiosos.

    Amnon Rubinstein, ex ministro de Educación y
ex miembro del ultrasecular partido Meretz,
señaló que la ley aprobada en 1986 por la Kneset
(parlamento) no está dirigida a prohibir el
consumo de pan a quienes deseen hacerlo, sino
sólo a evitar su exhibición en público para no
ofender a las personas religiosas.

    Uno de los líderes actuales de Meretz, Ran
Cohen, fue más tajante. Prohibir la venta de pan
es un claro ejemplo de "coerción religiosa".

    Eyal Lahav, propietario de una pizzería y uno
de los acusados en el caso desechado por la jueza
Tzaban, comentó que "la gente nos dice que
‘ustedes ganaron por nosotros’ y que esto
demuestra que hay lugar para un judío secular
incluso en una ciudad como Jerusalén".

    Esta semana, el legislador ultraortodoxo
Avraham Ravitz presentó un proyecto de
modificación de la ley para prohibir
completamente la venta de pan con levadura y
exigió una sesión especial de la Kneset para que
sea aprobado antes del comienzo de la Pascua.

    Ravitz aseguró que había hablado con varios
rabinos, quienes le dijeron que veían el fallo
como "otro intento del sistema judicial para
tomar el control de la vida religiosa en Israel".

    Temeroso de que la polémica vaya más lejos,
Olmert apela a la calma. "No debemos convertir la
decisión judicial en una guerra cultural. Todos debemos vivir juntos",
afirmó.

    Es conciente de que cuestiones religiosas
amenazaron la estabilidad política en el pasado.
En 1976, cayó el gobierno del primer ministro
Yitzhak Rabin cuando los partidos religiosos de
la coalición oficial la abandonaron en protesta
por el envío de cuatro aviones de combate F-15
poco antes del comienzo del Sabbath.

    Cuando las negociaciones de paz con los
palestinos tambalean y aumentan las tensiones con
Siria, lo último que Olmert necesita es la
erupción de un conflicto entre sectores
religiosos y seculares que amenace la estabilidad de su gobierno.
 

(FIN/IPS/traen-jsp-rp/ph ss/mm ip cr cs/08)