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Rezan por Calderón y su guerra contra el narcotráfico

 

 

Por ALEJANDRO SALDíVAR / Semanario Proceso



MEXICO, D.F.,  (apro).– Organizaciones cristianas bajo el lema "Es tiempo de ser un México, es tiempo de levantar una oración", hicieron una plegaria masiva en nombre de Felipe Calderón y la guerra contra el crimen organizado, esta noche en la Plaza de la Constitución.

 

Según cifras oficiales, al acto asistieron más de 60 mil personas. "No es un mitin político, ni proselitista, ni es un concierto", acotó uno de los pastores en el escenario, al cual se refirieron como "un templo profetizado por Dios" o "un altar". 

 

Con un estribillo clerical de fondo, los oradores condenaron el divorcio, a los jóvenes que no son "sanos", el narcotráfico, el adulterio, a los medios de comunicación, a las modas, hechicerías y borracheras. 

 

También hicieron referencia a la pobreza y a la desigualdad: "la inequidad es una tendencia del pecado", apuntó un pastor en el escenario.

 

"Que Dios interceda en las decisiones del Estado"

 

La senadora por el Partido Acción Nacional (PAN), Judith Díaz Delgado, tuvo su turno en el escenario y dio su mensaje bíblico. Alabó a Cristo en nombre del país y "pidió" por todos los niveles de gobierno. 

 

"El presidente Calderón me pidió que oraramos por él y por las fuerzas armadas", exclamó con voz entrecortada y un pañuelo en la mano.

 

Con un discurso lleno de loas a la religión, la senadora por el estado de Nuevo León lanzó un llamado para que "el corazón de los 128 senadores sea tocado por el espíritu santo".

 

"Porque la voluntad de Cristo los ha puesto ahí", dijo, refiriéndose al procurador Arturo Chávez Chávez, a los ministros de la Suprema Corte, a los miembros del Consejo de la Judicatura, al gabinete y a los secretarios.

 

Posteriormente, en un enlace telefónico, la esposa del titular del Ejecutivo, Margarita Zavala, reconoció la jornada de oración: "México necesita de su sabiduría, de la paz y la prosperidad, agradezco sus pensamientos. Gracias a todos los que están ahí congregados", concluyó.

 

Por su parte, el conductor del evento apuntaló el tono gratificante de la llamada: "Que Dios interceda en las decisiones del Estado". 

 

Con el objetivo de "alejarse de las falsas creencias y mágicos artificios", los organizadores mencionaron a los gobernadores que simpatizan con sus creencias: Ismael Hernández, gobernador del estado de Durango; Andrés Granier de Tabasco; Juan Sabines de Chiapas; y Fidel Herrera de Veracruz. 

 

Censura en la plaza

 

Un creyente de 60 años que cargaba una pancarta con la leyenda "La maldad ha aumentado y el pecado se ha multiplicado", fue excluido de la reunión por uno de los organizadores, quien le pidió que se retirara. 

 

"Lo hice porque el espíritu santo me inspiró, y ahora salen con que no puedo expresarme. Me voy a mi casa", asentó.

 

—¿Qué opina de la guerra contra el crimen organizado? 

 

—Hay una fuerza narcopolítica en México y aunque nuestro presidente hace lo imposible por erradicar este mal, México está atrapado— dice mientras guarda en una bolsa su mensaje. 

 

En la Plaza la gente llora, dilata sus pupilas, levanta sus palmas al cielo cada que el nombre de Jesucristo es voceado por los altavoces. Algunos devotos ondean banderas que suplen el águila nacional con un corazón espinado manchado de sangre. 

 

De espaldas a Palacio Nacional las súplicas van a los soldados: "Ejército alístate porque éste es el tiempo en que Dios habló". Entre las consignas de Gloria a Dios, la fe  se convierte en éxtasis y algunos autonombrados "soldados de Dios" celebran su fe genuflexa en nombre de los buenos, de la guerra contra el mal, del "señor presidente".  

 

Con una docena de cámaras, una planta de energía, un par de grúas, equipo de iluminación y sonido profesional, un mariachi canturrea algo que él llama "adoración al estilo mexicano".

 

Los principales organizadores del evento fueron: Benjamin Rivera Leos, Luis Marroquí y Juan Carlos Manzewitz, todos pertenecientes a organizaciones de corte cristiano. 

 

Dios por celular

 

Guillermo Flores, el dueño de la empresa que se encarga de mandar mensajes bíblicos por celular está seguro de que Cristo debe "interceder por la nación". Sobre el narcotráfico opina que "es algo que se ha infiltrado en la sociedad, la humanidad fue creada para bien". 

 

Oscurece la plaza y con la Biblia en la mano, el empresario promociona su número celestial. Su discurso parece convencer a sus interlocutores. "Una chica en Chihuahua se quería suicidar, yo le dije que mandara un mensaje al cielo por su celular. Durante 60 días recibió pasajes bíblicos. Gracias a los mensajes de Dios, ella se salvó del suicidio". 

 

Las mujeres sacaron su celular.