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Un lugar para los musulmanes

 


        Por David Cronin


BRUSELAS,  (IPS)  El aroma a pollo asado

invade el aire de Molenbeek-Saint-Jean, en la

capital belga. Las panaderías ofrecen baklava y

otras delicias ricas en calorías. La señal es

clara: aquí reside una nutrida comunidad de inmigrantes musulmanes.

 

   Este barrio de edificaciones medievales,

aunque más parecido a Casablanca que a cualquier

capital europea, se encuentra a apenas a tres

paradas de la estación central de trenes de Bruselas.

 

   Podría ser un lugar propicio para los

cazadores de gangas. Pero los belgas y visitantes

europeos evitan Molenbeek, pues relacionan

inmigración musulmana con delincuencia.

 

   Por eso, llama la atención que el alcalde de

esta comuna, el veterano socialista –y ateo

confeso– Philippe Moureaux, la considere

testimonio de una experiencia exitosa en materia de convivencia 

intercultural.

 

   "Mi política de apertura hacia los musulmanes

fue muy criticada, pero ahora la imitan en otros

lugares", declaró hace poco ante el Parlamento

Europeo. "Esta política ha sido fructífera."

 

   En el mes sagrado de Ramadán, las autoridades

restringieron la circulación nocturna de

vehículos, lo que abrió espacio en las calles

para el iftar, la cena que rompe el ayuno diario.

De ese modo, se cumplía el precepto de libertad en la práctica religiosa.

 

   Moureaux visitó varias mezquitas en Ramadán,

para demostrarles a los musulmanes, que

constituyen más de 70 por ciento de los 90.000

habitantes de Molenbeek, que son bienvenidos.

 

   La votación de los partidos de extrema

derecha se redujo, recordó el alcalde. En las

elecciones de 2006, fueron elegidos al concejo

local dos candidatos del partido representativo

de los hablantes de holandés Vlaams Belang y uno

del francófono Front National.

 

   En el periodo anterior, el Front National

contaba con seis concejales, y con uno el Vlaams

Blok, nombre que tenía Vlaams Belang antes de su proscripción en 2004.

 

   La concejal Valerie Seyns, de Vlaams Belang,

atribuyó la caída de la votación de los partidos

contrarios a la inmigración a que en las

elecciones de 2006 se permitió por primera vez el sufragio de extranjeros.

 

   Seyns aseguró que la municipalidad invirtió

grandes sumas de dinero en clubes deportivos y

otras instalaciones para jóvenes musulmanes, que,

de todos modos, se siguen dedicando a la delincuencia, consideró.

 

   "Existen guetos en la parte vieja de

Molenbeek, donde mandan los musulmanes. Cuando se

llega al punto de que la policía teme entrar a

algunos barrios, entonces hay un problema", sostuvo.

 

   En los últimos años se registraron algunos

episodios violentos. Un joven de Níger murió

desangrado en 2006 tras ser acuchillado, al

parecer, por no dar a su agresor los 30 euros

(suma equivalente a unos 40 dólares) que le reclamaba.

 

   Pero algunos residentes sostienen que esos hechos no son frecuentes.

 

   "No es una zona de mucha delincuencia",

señaló Mukhtiar Singh, de origen indio, quien

trabaja en un vídeo club que sólo tiene películas

de Bollywood (término que denomina a películas en

hindi y que combina Hollywood y Bombay, nombre de la actual Mumbai).

 

   "Hace ya cinco años que estoy acá y me siento seguro", subrayó.

 

   En los próximos 20 años, Bruselas podría

tener una mayoría musulmana, según el sociólogo

Olivier Servaix, de la Universidad Católica de

Lovaina. Ahora, esa comunidad cuenta con un

tercio de los habitantes de la capital, pero

tiene una tasa de natalidad mayor que otras.

 

   En un contexto en que expresiones de

extremismo islámico llaman la atención pública

desde los atentados del 11 de septiembre de 2001

en Nueva York y Washington, las previsiones de

Servaix pueden poner nerviosos a algunos sectores de la sociedad.

 

   En Molenbeek, los musulmanes insisten en que

su religión no debe ser considerada como una amenaza para los no 

creyentes.

 

   Lal Shabaz Khan, de origen pakistaní y dijo

que no sabe de nadie que haya sido reclutado por

organizaciones extremistas. "El Islam es una

religión de paz. No hay que participar en

actividades combativas en la era de la razón".

 

   Un empleado de la librería Al-Itra, que no

quiso dar su nombre, señaló que trata de romper

algunos tabúes con los que se asocia a su

religión. Ofrece, por ejemplo, ensayos sobre derechos femeninos.

 

   "Estoy contra la politización del Islam.

Necesitamos una nueva espiritualidad basada sobre

la tolerancia y la búsqueda de la libertad", señaló.

 

   "Debo respetar a mi vecino, aun si no es

musulmán", señaló Abouhamid Frhan, un joven de 23

años que trabaja en el comercio de productos de tocador de su padre.

 

   "Si mi vecino está enfermo, tengo que

visitarlo. La gente debe ver el lado bueno de los

musulmanes, en vez de llenarse de prejuicios",

añadió Frhan, nacido en Bélgica, de padres

marroquíes. (FIN/IPS/traen-vf-mj/dc/ss/eu ip hd pr cv cs fe/08)