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Virgen de Guadalupe vence Estado Laico

MÉXICO, D. F.  (IPS) . – Una guerra y miles de muertos costaron a México consignar en su Constitución la separación entre el Estado y la Iglesia Católica, entre la vida civil y la religiosa. Políticos y gobernantes veneran tal logro y se cuidan de no cuestionarlo, pero cuando se trata de la Virgen de Guadalupe, otra es la actitud.

Por Diego Cevallos

Toda actividad financiera en México, incluida la Bolsa de Valores, así como el trabajo en gran parte de las oficinas estatales y privadas detuvieron sus actividades este miércoles al celebrarse el día de la
Virgen, que según la tradición se le apareció al indígena Juan Diego el 12 de diciembre de 1531.

   Más de cuatro millones de personas visitaron entre el domingo y este miércoles la basílica de Guadalupe, en la capital mexicana. Llegaron de todo el país en autobuses, bicicletas o caminando y muchos de ellos se instalaron en tiendas de campaña a la afueras del templo.

   Se trata de una de las peregrinaciones de mayor envergadura en el mundo.

   La manifestación religiosa se mantiene desde hace al menos cuatro siglos y no mermó a pesar de las últimas investigaciones, avaladas incluso por algunos sacerdotes, que indican que Juan Diego no existió y que el cuadro de la Virgen, que se exhibe en la basílica, fue pintado y no producto de una impresión milagrosa.

   "Con la Virgen de Guadalupe nadie se mete y si lo hace le cae la furia popular. Por eso el gobierno mexicano prefiere suspender por un día al menos esa división entre lo civil y religioso y tolerar la suspensión de actividades productivas", dijo a IPS Jesús Machado, un antropólogo experto en religiones.

   Las cadenas de televisión Televisa y TV Azteca, que dominan ampliamente el espectro radioeléctrico en México, siguieron a detalle la masiva peregrinación a la basílica y sus artistas y cantantes exclusivos se presentaron en el templo, con amplia publicidad como lo hacen cada año, para venerar a la Virgen.

   "El gobierno prefiere no ir contra la tradición y los medios de comunicación, que son concesiones del Estado y están obligadas por ley a no exponer preferencias religiosas, salen a representar el papel de fieles y creyentes", apuntó Machado.

   Entre 1858 y 1861, México vivió la llamada Guerra de Reforma, entre grupos conservadores y a quienes pugnaban por poner fin al poder de la Iglesia Católica sobre el Estado y fincar un orden republicano. Triunfaron los segundos, pero los primeros mantuvieron su gran influencia en la vida
social.

   Las escaramuzas entre creyentes y liberales republicanos se mantuvieron por décadas y cobraron miles de vidas en México.

   Según indican diversos estudios, Juan Diego y la supuesta impregnación milagrosa de la imagen de la Virgen en una tela fueron parte de una estrategia de la Iglesia Católica para facilitar la conversión de los indígenas al cristianismo.

   "Una tradición como la guadalupana no puede apagarse ni con la verdad más evidente. Los mexicanos creen y eso los consuela y hace felices", sostuvo Machado.

   En 1999, Guillermo Schulenburg, ex abad de la basílica de Guadalupe, junto con el arcipestre y el bibliotecario de ese templo, pidieron en una carta al Vaticano un análisis en detalle de la canonización de Juan Diego, decretada tres años después.

   Schulenburg, quien fue abad de la basílica por más de 30 años hasta 1996, sostenía que no existía evidencia histórica de la vida del indígena. Por tal postura recibió duras críticas de la Iglesia y de los fieles, que pidieron incluso su excomunión.

   Los creyentes católicos atribuyen a la Virgen de Guadalupe y a Juan Diego una serie interminable de milagros. Ambas figuras son consideradas, junto con la cruz, íconos religiosos más fuertes de los mexicanos.

   La Iglesia proclamó a la virgen de Guadalupe "celestial patrona" de América Latina en 1920, y "madre de las Américas" 40 años después.

   Según la jerarquía de la Iglesia, en diciembre de 1531 una Virgen de piel morena vestida con un manto azul apareció ante Juan Diego.

   La Virgen le habría pedido al nativo indicar a los prelados que se debía construir un templo en honor de ella. Pero los sacerdotes desconfiaron del relato de Juan Diego y le pidieron pruebas.

   Tras cinco apariciones de la Virgen, Juan Diego se habría presentado a los prelados con una manta llena de rosas, flor inexistente en la zona, que al abrirla mostró la imagen de la Virgen impregnada de forma milagrosa.

   Los creyentes argumentan que la manta tiene características extrañas y milagrosas, pero algunos estudiosos sostienen que es simplemente una pintura bien conservada.

   Decir que Juan Diego y la Virgen de Guadalupe son un invento "es socavar lo que le da consuelo y contento a un pueblo", opinó el historiador Miguel León-Portilla, quien, no obstante, reconoce la
inexistencia de pruebas que corroboren la existencia de Juan Diego.

   Como sucede cada 12 de diciembre, millones de creyentes acudieron a la basílica de Guadalupe a rendir culto a su Virgen. En su  mayoría se trató de gente proveniente de sectores sociales de escasos recursos. Mientras, otros miles vinculados a actividades financieras o productivas,
aprovecharon la fecha para descansar.