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¿A quién le crees en el caso de la secuestradora francesa?

 

 

 

 

Seguro conoces el escándalo de la ciudadana francesa Florence Cassez, acusada del delito de secuestro, por el que fue condenada a 60 años de prisión.

Seguro sabes que sus abogados han planteado que acuda a tratados internacionales de extradición, para cumplir su condena en Francia.

Seguro sabes que la detención de la ciudadana francesa se presentó supuestamente en vivo la mañana del 9 de diciembre de 2005–en el informativo matutino de Televisa–, en donde se exhibió a la francesa como cómplice de secuestro, junto con su novio, y a dos secuestrados rescatados.

Seguro sabes que en realidad fue un montaje grosero e insultante en el que Televisa y la AFI de Gerardo García Luna –hoy secretario de Seguridad Pública federal–, convinieron engañar a la opinión pública, al Ministerio Público, a los jueces… y a todos.

Seguro sabes que algunas de las víctimas de secuestro de la banda de “Los Zodiacos” han hecho públicas diversas cartas en las que apelan a que no se permita que Florence Cassez sea llevada fuera de México.

Seguro te enteraste que el presidente Calderón, propuso la creación de una comisión binacional para investigar el caso y proceder en consecuencia…

Podemos seguir hasta el infinito en las certezas del caso de Florence Cassez, la presunta secuestradora francesa –y es presunta porque sus abogados aún presentan recursos legales para reducir la pena, para tratar de extraditarla, para que sea declarada inocente–, pero también existen serias dudas que no han sido respondidas.

¿Tú le crees a alguna de las partes implicadas?

Vamos por pasos.

Primero, está bastante claro –y a los ojos de todos–, que en su momento Televisa y la AFI realizaron un grosero montaje para engañar a la opinión pública sobre la eficacia de la institución policiaca dirigida entonces por Genaro García Luna, y para hacer aparecer a Televisa como la empresa informativa ganadora de exclusivas en vivo, como la captura de una banda de secuestradores y el rescate de los secuestrados.

Todos conocen la farsa y el montaje.

¿Pero a quien se sancionó, despidió, reprendió, por ese engaño colectivo monumental?

¿En qué momento Televisa pidió una disculpa pública por el engaño colectivo, que demostró una monumental falta de ética?

¿Cuánto influyó en el Ministerio Público, el juez de la causa, y en general en el proceso contra Florence Cassez, el montaje?

Segundo. También está claro que no existe en el mundo entero un juez defensor que diga que su cliente es el peor criminal. Los defensores de Florence Cassez han subido el escándalo –con mucho éxito–, a las primeras planas de los medios franceses, al grado de que en Europa se ve a Florence como la nueva Ingrid Betancourt.

En México sembraron la duda, se valieron de la visita de Estado de Nicolás Sarkozy, para montar una gran cortina de humo–sobre supuestas o reales perversidades de la justicia mexicana–, y para pretender llevar el caso al terreno de la justicia francesa. Y todo les salió bien. La interrogante está en otro lado.

¿Resulta creíble la versión de que Florence Cassez no sabía que su novio, el jefe de la banda, se dedicaba al secuestro?

Muchos no creen en esa versión. Aquí tampoco la creemos.

Y tercero. A pesar de las cartas de los presuntos o reales secuestrados –en las que señalan a la francesa como la responsable de diversas actividades de la banda–, existe otra verdad que nadie puede pasar por alto. En una primera declaración, ninguno de los secuestrados involucró a la francesa como parte de la banda.

¿A quien le podemos creer?

El sentido común indica que a nadie.

¿Por qué?

Porque todos sabemos que la justicia mexicana es capaz de todo. Y todo es todo.

Porque todos sabemos que los jueces defensores son capaces de todo. Y todo es todo.

Y porque la misma policía que fabricó la detención de la banda y el rescate de los secuestrados, pudo ser la que fabricó las declaraciones de éstos mismos.

Y aquí viene el problema mayor.

Cuando los ciudadanos no creen en nada y en nadie, algo grave ocurre en el Estado.

Y eso sí, tenemos Ministros de la Corte que sean en activo o jubilados, viven como verdaderos petroleros árabes.

 

¿A quien le crees?

 

Recuerda que la tuya es LA OTRA OPINIÓN.

 

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