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Acuerdan frenar tráfico de armas y lavado de dinero


Por D. LIZáRRAGA y J. J. ESQUIVEL / Revista Proceso

MÉXICO, D.F., 16 de abril (apro).- Los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Estados Unidos, Barack Obama, acordaron establecer las medidas necesarias para impedir el tráfico de armas y de dinero ilícito en ambos países.

 

         Durante la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, después de la reunión privada que sostuvieron, Calderón pidió a Obama que endurecer las medidas para impedir el tráfico de armas y que éstas lleguen a México. 

 

Sin violentar los derechos constitucionales de los estadunidenses, dijo, el gobierno de Estados Unidos podría llevar a cabo otro tipo de acciones, como llevar un registro puntual y poner candados a la venta masiva de armas, así como dotar de equipo no intrusivo a la policía en la frontera con México.  

 

         Calderón dijo que ojalá que las armas de asalto compradas en armerías de Estados Unidos por el narcotráfico y que en estos momentos apuntan hacia las autoridades mexicanas, no sean en el futuro empuñadas también para amagar a los policías, al ejército y a los propios estadunidenses.

 

El presidente de México admitió que el tema de la regulación de armas es "altamente sensible" para los estadunidenses, ya que implica también derechos constitucionales para su legítima defensa y la práctica del deporte.

 

Sin embargo demando considerar que durante su gobierno el Ejército mexicano ha incautado 16 mil armas a la delincuencia organizada, de las cuales 90% de ellas es de fabricación estadunidense y fueron adquiridas en alguno de los 10 mil puntos de venta ubicados a lo largo de la frontera.

 

Calderón apuntó que si bien una reforma legal implicaría primero respetar la voluntad del Congreso y del Senado de Estados Unidos también es posible fortalecer la vigilancia en los límites territoriales con México para detener el flujo de salida de esas armas de asalto así como de dinero.

 

Al respecto, el presidente de Estados Unidos se comprometió a trabajar para que se cumplan las leyes actuales que prohíben el traslado de armas de alto poder a través de la frontera. 

 

Sin embargo, admitió que difícilmente podrá reinstaurar la prohibición –que se levantó en 2004– para que los estadunidenses adquieran armas de asalto, aunque ofreció trabajar con su gabinete de seguridad para evitar que esas armas lleguen a manos de los narcotraficantes en México. 

 

Reconoció que la guerra contra el narcotráfico se está librando con armas compradas en Estados Unidos.

 

Luego, el presidente estadunidense reiteró su "enorme admiración por el valor que ha demostrado el gobierno de Felipe Calderón, así como por los policías y los militares que están atacando a los cárteles del narcotráfico.

 

Obama admitió que el éxito de los cárteles mexicanos es producto de la alta demanda de drogas que hay en Estados Unidos.

 

En su oportunidad, Calderón señaló que otro de los acuerdos alcanzados durante el encuentro que duró aproximadamente un hora es el fortalecimiento de la agenda de la Iniciativa Mérida y acelerar la entrega del apoyo económico y tecnológico que permitirán combatir al narcotráfico y al crimen organizado.

 

"Hemos acordado agilizar los tiempos para disponer de los recursos autorizados en dicha iniciativa y realizar otra como detener el flujo de dinero en efectivo a fin de combatir el lavado de dinero", apuntó Calderón.

 

El presidente mexicano dijo que ambos gobiernos trabajarán para hacer de la migración un "proceso menos riesgoso" para quienes emigran hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida. 

 

Calderón también expresó su beneplácito por la reciente apertura del envío de remesas a Cuba y la liberación de viajes a la isla decretada por Obama y que el expresidente cubano Fidel Castro consideró insuficiente.

 

 

 

Obama pide a Cuba "señales de cambio"

 

Al respecto, Obama encomió al gobierno de Cuba a "enviar una señal de cambio" en la isla que permita a Washington considerar más acciones que pudieran empezar a modificar cinco décadas de políticas aislacionistas.

 

El mandatario estadunidense reiteró que no levantará de manera unilateral el embargo económico impuesto por Washington a la isla, pues cambiar 50 años de historia política de aislamiento de Estados Unidos sobre Cuba, "no ocurrirá de la noche a la mañana".

 

Sin embargo, Obama dejó abierta la puerta para que el régimen cubano haga alguna modificación a sus políticas para obtener reciprocidad de la Casa Blanca.

 

"Quiero ver que Cuba está lista para cambiar", insistió Obama, quien, por ejemplo, señaló que el gobierno de Raúl Castro, podría flexibilizar las restricciones a los ciudadanos cubanos para viajar al extranjero. "Señales de liberalización", reiteró Obama.

 

Esta semana el presidente de Estados Unidos ordenó levantar las restricciones a los viajes de cubano-estadunidenses para visitar a sus familiares en la isla, y a los viajes por razones humanitarias; permitir el envío de remesas y comenzar una nueva etapa en las telecomunicaciones que permitan a los cubanos obtener nuevos y más amplios enlaces con el exterior, por medio de las comunicaciones electrónicas.

 

"Es una demostración de acciones de buena fe" para con Cuba y los cubanos, indicó Obama sobre la orden ejecutiva que emitió esta semana en Washington, la pidió "no minimizar" porque no incluyó el levantamiento del embargo económico.

 

El gobierno cubano "puede tomar una amplia gama de pasos" como señal de cambio, insistió Obama, al tiempo que enlistaba como ejemplos la apertura política, sin mencionar la celebración de elecciones libres y demócratas, mayor libertad de credo, derechos humanos y de libertad de prensa.

 

"Estamos abiertos a un involucramiento" con Cuba, acotó Obama, quien a partir de este viernes y hasta este domingo 19 de abril, participará en la Quinta Cumbre de las Américas, que se realizará en Puerto España, Trinidad y Tobago, donde posiblemente se encuentre con una mayor insistencia de los países latinoamericanos y caribeños, de que debe acabar con el embargo económico, incluso antes de que La Habana emita alguna señal.

 

Calderón, por su parte, aclaró que él no se atrevería a darle asesoría o consejos al presidente Obama sobre lo que debe hacer Estados Unidos con Cuba; pero sí apuntó que la política del embargo económico no ha funcionado como herramienta para forzar un cambio democrático en la isla caribeña.

 

"Es una estrategia poco útil", aseguró Calderón, quien agregó que el embargo económico de Estados Unidos en lugar de provocar un cambio Cuba, ha dado como resultado un mayor empobrecimiento del pueblo cubano, que es la verdadera víctimas de las medidas unilaterales de Washington que datan, incluso, de antes de que ambos presidentes –él y Obama– nacieran.

 

Diferencias en prioridades

 

Antes, en sus respectivos mensajes de bienvenida, el presidente Barack Obama pidió a su homólogo Felipe Calderón ayudarle a combatir la pobreza, generar empleos y terminar con el terrorismo; en cambio, Calderón recordó a Obama que su agenda primordial radica en eliminar el narcotráfico y disminuir los efectos del cambio climático. 

 

Ambos ofrecieron un breve mensaje en la Explanada Francisco Madero, minutos antes de la reunión formal que sostendrán en la Residencial Oficial de Los Pinos. 

 

El mandatario anfitrión, anunció el inicio de "una nueva era" entre Estados Unidos y México, basada en el estrechamiento de las relaciones de ambas naciones. 

 

Obama, en cambio, emuló a John F. Kennedy, su correligionario, quien dijo que "los lazos entre ambas naciones no pueden quebrantarse". 

 

Recordó que creció en Chicago, donde el 30 por ciento de los pobladores son de origen hispano, así, aprovechó para elogiar la comida, literatura y energía de los mexicanos. 

 

En el ámbito político, pidió a Calderón sumarse a su cruzada para reducir los efectos de la crisis mundial, combatir el terrorismo, la pobreza y el tráfico de armas.  

En un mensaje de bienvenida, Calderón pidió a Obama priorizar el respeto a los derechos humanos, sin distingos de cualquier lado de la frontera, e impulsar una reforma migratoria integral para beneficiar a las familias que han sido divididas por razones de trabajo.

Calderón pidió que la "nueva era" esté cimentada en la confianza y la cooperación, a fin de alcanzar el desarrollo sustentable y humano, así como la prosperidad.

Puntualizó: "En esta nueva era, la frontera será un ejemplo de seguridad y productividad".

Por su parte, Barack Obama improvisó un discurso en el que agradeció al pueblo de México su cálida recepción, y pidió a su homólogo mexicano ayudarle a combatir la pobreza, generar empleos y terminar con el terrorismo.

 

Obama destacó la valentía con la que Calderón ha enfrentado al narcotráfico, y afirmó que su país también está haciendo su tarea para combatir no sólo este flagelo, sino también el terrorismo.

Y agregó que México "es indiscutiblemente un líder en la región latinoamericana".

 

Luego de los discursos de Calderón y Obama, los equipos de ambos mandatarios iniciaron trabajos privados para alcanzar acuerdos.