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Cuando la tropa asesina…

 

Por RICARDO RAVELO / Revista Proceso

Eran 40 los militares que, la noche del 17 de marzo pasado, "levantaron" a Miguel Alejandro Gama Habif y a sus amigos Israel Ayala Ramírez y Aarón Rojas de la Fuente en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Aunque los familiares de los tres desaparecidos interpusieron denuncias y concitaron la solidaridad de organizaciones defensoras de derechos humanos, las autoridades no respondieron. Cinco semanas y media después aparecieron los cadáveres. La viuda de Miguel Alejandro, Dulce María López Duarte, exige justicia: si fueron 40 los elementos implicados, dice, todos deben ser castigados, no nada más 12, como pretende la Sedena. 

 

La noche del 17 de marzo pasado Miguel Alejandro Gama Habif invitó a cenar a su casa de la colonia Los Fresnos de Nuevo Laredo, Tamaulipas, a dos de sus amigos, Israel Ayala Ramírez y Aarón Rojas de la Fuente.

 

Dulce María López Duarte, esposa de Gama Habif, preparó la cena poco antes de las ocho de la noche: huevos con jamón, tocino frito y frijoles. "Todos cenamos y estuvimos muy a gusto por habernos encontrado", refiere con nostalgia la mujer que cuatro horas después de ese encuentro vivió una pesadilla.

 

No era muy frecuente que su esposo y sus amigos se reunieran, dice,  pues tenían trabajos diferentes. Miguel Alejandro era montacarguista, Israel trabajaba como ayudante de albañilería y Aarón era "pintor de casas". Los tres se conocían por lo menos desde hacía una década.

 

Al término del convivio Israel le pidió a su anfitrión que lo llevara a su casa, en la colonia Palmares, al tiempo que le urgió: "Anda, date prisa, porque quiero alcanzar a mi novia". "Ahorita nos vamos, ten paciencia", respondió Miguel Alejandro mientras se ponía la camisa. Aarón decidió quedarse aquella noche en la casa de la pareja para ir desde ahí a su trabajo la mañana siguiente, pero acompañó a Miguel Alejandro a llevar a Israel.

 

Los tres salieron a la calle y abordaron la camioneta de Miguel Alejandro, una Chrysler modelo 1999. Habían avanzado algunas calles cuando se toparon con un retén militar. Ahí había alrededor de 40 de los 150 soldados que realizaban un supuesto operativo para capturar a miembros del cártel del Golfo, cuya base de operaciones está precisamente en el estado de Tamaulipas.

 

–¡Alto!, ¡Alto! –les gritaron unos militares mientras otros les apuntaban con sus rifles. Miguel Alejandro se detuvo y bajó del vehículo junto con sus dos amigos. Varios soldados se introdujeron a la unidad, abrieron la guantera y movieron los asientos; otros uniformados de verde olivo comenzaron a golpear a los tres jóvenes y los subieron a uno de los varios camiones militares que arrancaron a toda velocidad y se perdieron en la oscuridad de las calles, según relataron testigos de los hechos.

 

En entrevista con Proceso, la señora López Duarte cuenta que su esposo alcanzó a comunicarse con ella a través de su nextel y le dijo: "Nos llevan los militares, nos llevan los militares…"

 

Este es un extracto del reportaje que publica la revista Proceso en su edición 1698 que empezó a circular este domingo 17 de mayo.