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Demetrio Sodi/Candidato del PAN a delegado

 

Por Antonio Cerda Ardura / Revista Siempre!

La delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México ha sido, en los tres últimos años, escenario de agrios debates entre ciudadanos y gobiernos local y central, por los impactos ambientales que generaría la construcción de diversas obras viales y de relumbrón, como la famosa Torre del Bicentenario, de Marcelo Ebrard, que se derrumbó antes de la primera piedra, so pena de que se perdiera una parte importante de ese gran pulmón de la capital que es el Bosque de Chapultepec.
Estas pugnas llevaron, finalmente, a la renuncia como delegada, el 31 de marzo pasado, de la polémica panista Gabriela Cuevas, quien fue postulada por su partido como candidata a una diputación federal.
Ante el riesgo de que el PAN pierda este enclave ante la velocista Ana Gabriela Guevara, candidata del PRD a jefa delegacional, el partido del presidente Calderón designó al ex priísta y ex perredista Demetrio Sodi de la Tijera como su representante externo para ese puesto, en los comicios del 5 de julio próximo.
Conocido por sus habilidades como conciliador y gestor ciudadano, Sodi cuenta con una amplia trayectoria como servidor público y en el sector privado, y ha desempeñado puestos de elección popular, dos veces como diputado por el Distrito Federal, una como asambleísta y una como senador por la capital de la República.
Entrevistado por Siempre!, Demetrio Sodi habla de cómo enfrentará los graves problemas que sufre Miguel Hidalgo, ahogada actualmente por narcomenudeo, secuestro, robo de vehículos, congestiones viales, ambulantaje y deterioro de la infraestructura de servicios, y dice que esa delegación será, en su gestión, el “laboratorio” para una nueva forma de gobierno.

Inseguridad, lo peor

¿Por qué decidió postularse como candidato a delegado en Miguel Hidalgo?
Vivo en Miguel Hidalgo. Es una delegación en la que el PAN ha gobernado durante nueve años y que en la actualidad, según las encuestas iniciales, corre el riesgo de perder porque va a competir con una persona que tiene un nivel de conocimiento elevadísimo: Ana Gabriela Guevara. El PAN buscó por eso a un candidato externo que contara también con un alto nivel de conocimiento y me invitó a participar.
¿Cuál es su plan para Miguel Hidalgo?
Mucha gente cree que la mayor parte de la población de Miguel Hidalgo es de las llamadas clases altas, lo cual no es verdad: el 70 por ciento de su población son clases populares y su principal problema es la inseguridad. El narcomenudeo está creciendo de manera muy preocupante, lo mismo que el deterioro de la infraestructura y de los servicios. Es una delegación que por un lado tiene una zona de altos ingresos, con dilemas de seguridad y en las vialidades, y una zona de bajos ingresos, que, aunque también sufre en las vialidades, su prioridad es la seguridad pública. Sin embargo, todo esto ya lo conocemos y se viene discutiendo en cada campaña, todos los años y todos los días, pero no hay solución. Si lo analizamos en forma objetiva, la inseguridad y el deterioro de la vida ciudadana no se detienen ni en Miguel Hidalgo ni en toda la ciudad.
Posiblemente se deba, en buena medida, a la corrupción.
Más que de corrupción, yo hablaría de la escasez de recursos. El presupuesto de la ciudad no alcanza para mejorar la infraestructura y los servicios. Además, hemos querido hacer esto sin que la ciudadanía participe, creyendo que el gobierno puede solo. Y yo soy de los que piensan que el gobierno no puede solo y que si el ciudadano no se compromete y no participa en mejorar su calidad de vida, ésta, como la de la seguridad, es una guerra que estamos perdiendo. Mi propuesta entonces es involucrar al ciudadano, muy en serio, junto con el gobierno, en la solución de esos problemas.
Es un reto muy interesante.
El ciudadano debe colaborar para que la ciudad sea más limpia y el tráfico más ordenado, para recuperar las calles y para que la delincuencia se vaya. Y no crea que esto de los gobiernos ciudadanos es una ocurrencia. Es algo que ya existe en muchas partes del mundo y que se ha dado recientemente, con éxitos extraordinarios, por ejemplo en ciudades de Colombia, como Bogotá o Medellín. ¡Yo quiero reconstruir el tejido social! Hay que promover las organizaciones a nivel de manzanas, con jefes de manzanas y de colonias; crear un consejo ciudadano y abrir un foro de discusión y colaboración ciudadana, de tal manera que, juntos, ciudadanos y gobierno, podamos ir atacando todos los problemas. Si hubiera muchos recursos, simplemente gastaríamos en más patrullas o en más deportivos. Pero no los hay y no los va a haber. Por eso yo convoco a construir un gobierno ciudadano; un programa de participación ciudadana, con presupuestos participativos, y a transitar por una nueva cultura política para la solución de los problemas. No es algo de mucha ciencia: el día en que todos participemos, por ejemplo, en tener una ciudad más limpia, por supuesto que la ciudad va a ser más limpia.
Y, de hecho, el país podría ser más limpio.
Pretendería que Miguel Hidalgo fuera un laboratorio ciudadano y se convirtiera en un ejemplo a nivel nacional, y a nivel de la ciudad, de cómo pueden gobernar, juntos, autoridades y población. Pretendo demostrar que cuando al ciudadano se le invita a participar, es responsable, comprometido y puede transformar las cosas. ¡Nos urge! ¿Cómo acabamos, por ejemplo, con la corrupción? Podemos llegar a un gobierno de cero corrupción, si los ciudadanos y todos decimos: “¡Se acabó!”. Y yo, gobierno, personalmente, como delegado, me voy a dedicar a proteger a aquellos que no propicien la corrupción y que sufran de extorsiones. Tenemos que crear una fiscalía ciudadana.
Estas cosas no han sucedido porque en México seguimos gobernando como antes de que hubiera democracia, o peor. Ahora que hay democracia, ¡gobernamos como si no la hubiera! Invitamos a los ciudadanos a votar; les damos voto, pero no les damos voz. ¡Hay que darles voto y voz!
No se ha hecho corresponsable al ciudadano.
Así es. Por eso el ciudadano dice: “A mi nadie me hace caso, nadie me invita, así que hago lo que se me da la gana”.
Recuerde que los políticos siempre proponen, pero nunca cumplen.
Eso es cierto. Siempre, en campaña, se propone eso. Sin embargo, desde la creación del Centro de Estudios para la Zona Metropolitana (una asociación civil que estudia, difunde y propone soluciones a los problemas de la ciudad), yo me he dedicado a analizar el tema de los gobiernos ciudadanos. Y hoy, con la oportunidad que me da el PAN para ser candidato de Miguel Hidalgo y con el voto de la gente, voy a poder probar que pueden ser realidad. De hecho, siempre he sido un candidato ciudadano. He militado en los partidos porque, de otra manera, no me hubiera sido posible ser político. Pero más que militante de un partido, he sido un ciudadano al que los partidos le han permitido hacer política ciudadana.

Ciudadanos reactivos

La delegación Miguel Hidalgo se caracteriza porque cuenta con una ciudadanía muy participativa.
Es una ciudadanía reactiva. Participa cuando hay problemas, cuando se quiere oponer a algo. Pero, en general, las personas no participan para construir. Hay casos de excepción. En Bosques de las Lomas, por ejemplo, hay una organización ciudadana que participa, de manera muy activa, en labores de mejoría en su colonia. Todas las organizaciones ciudadanas son buenas, porque son una forma de expresión en una democracia. Pero tienen que pasar de protestar contra algo que no queremos, a la construcción de algo que sí queremos.
Hay mucha distancia entre reaccionar y participar.
Sí. Por ejemplo, hay quienes se oponen a los deprimidos (pasos a desnivel). Está bien, tienen derecho. Pero hay que participar en una solución diferente.
¿Cómo sería su relación con el gobierno del Distrito Federal? Gabriela Cuevas rompió con la administración central, pero los ciudadanos están cansados de ver casos como el distanciamiento de Ebrard con Felipe Calderón.
De mi parte no va a haber ninguna provocación, sino voluntad de colaboración. Espero y confío en que no haya agresiones por parte del gobierno, porque no voy a responder. Finalmente, como usted dice, la gente está fastidiada de los pleitos y quiere colaboración. Yo voy a buscar la colaboración. Por eso es la idea de crear un consejo de ciudadanos, para que la relación entre Ebrard y yo, además de que sea directa, también la tenga la población a través de las organizaciones ciudadanas. Los propios ciudadanos deberán ser los que demanden, pidan y exijan que se les cumplan ciertas cosas.
Uno de los problemas más graves de Miguel Hidalgo es el secuestro. Muchos creen que ahí vive la gente más rica de México. ¿Cómo resolverlo?
Seamos francos: la responsabilidad de la Policía y de la Policía Judicial la tiene el gobierno de la ciudad. Puedo colaborar y coordinarme con ellos y con el gobierno federal. Quizás se pueda abrir un espacio de denuncia inmediata, poner más cámaras fotográficas e, inclusive, en coordinación con el gobierno capitalino, destacar más patrullas. Pero la responsabilidad sobre la seguridad en la delegación la tiene el gobierno de Ebrard. Mi función fundamental será apoyar y colaborar: Hay un candidato que promete seguridad, o renuncia. Tiene que darse cuenta que la seguridad no depende de nosotros. ¡Somos coadyuvantes, no responsables!

Obras pequeñas

¿Cuál será su plan de obras, qué piensa construir?

La verdad, nada… Voy a invertir lo más que se pueda en infraestructura y mantenimiento de la infraestructura. No es justo que nuestros hijos tengan escuelas con baños de pésima calidad, que falten agua y cisternas. Me asumo como un responsable del mantenimiento de la delegación y de que se mantenimiento sea eficiente en los parques, las escuelas, los deportivos, las banquetas, el drenaje. el sistema de agua. Más que pensar en grandes obras, prefiero pensar en pequeñas obras que garanticen que toda la delegación funcione correctamente. Voy a canalizar la mayor parte de los recursos para dar a la gente mejor calidad de servicios.

¿Cómo resumiría lo que busca como delegado?

Creo que llegó el momento de probar cosas nuevas. Mi reto es hacer una transformación profunda de la calidad de vida de la gente, mediante pactos de movilidad que ya se han hecho en otras ciudades del mundo. Ahí todos ponen y todos salen beneficiados. Esa es la idea: todos ponemos. Si esto se amplía a otras partes de la ciudad, bienvenido, Yo voy a buscar ciertas reglas de convivencia en la Miguel Hidalgo, que nos hagan la vida más fácil.