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Despilfarros y abusos de Calderón


ÁLVARO DELGADO / Semanario Proceso


MÉXICO, D.F.,  (apro).- Además de la petulancia de hacer oír su voz y exhibir su rostro en radio y televisión, a toda hora y durante todo el día, Felipe Calderón agrede a los mexicanos con otra insolencia inaceptable: Invadir el espacio privado del hogar y del trabajo para imponer su desmesurada campaña de mentiras.

 

Desde centros de telemercadeo –denominados calls centers en ese deleznable afán de agringarlo todo– se hacen llamadas telefónicas a los domicilios particulares con base en los directorios públicos, pero también –y esto es muy grave– a números privados que deben estar reservados por las compañías telefónicas, como Teléfonos de México. 

 

Sin que puedan descartarse delitos, son casos que vulneran el principio de respeto a la intimidad, un método cada vez más empleado por los políticos, como lo hicieron en la más reciente campaña Demetrio Sodi, el delincuente electoral que busca impunidad, y César Nava, otro panista que también cometió faltas que deben ser sancionadas.

 

            Este reciente episodio de Calderón es un acoso a los mexicanos que mancilla los momentos más íntimos de una familia y distrae de la actividad laboral, aun si los logros del gobierno fuesen una epopeya.

 

            Pero tan excesivo afán de Calderón de ser visto y oído sólo exhibe su verdadera condición: El fracaso.

 

            Y es uno tras otro: Esta fórmula de encubrir con el maquillaje de la propaganda la ineptitud es también muy costoso, aunque para eso –y para los onerosos sueldos de la alta burocracia– hay recursos de sobra.

 

            Solamente en pago por asesorías, encuestas y grupos de enfoque, así como producción de spots para promover su imagen, Calderón gastó para esta campañita que acosa a los mexicanos por lo menos 241 millones 470 mil 238 pesos.

 

            Es una cifra mayor al recorte del presupuesto que Calderón hizo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que asciende a 200 millones de pesos.

 

            Pero como Calderón es un fanático de la imagen, justamente para encubrir su ineptitud, pero además compra el silencio de las televisoras, de los grupos radiofónicos y de buena parte de los medios impresos, los gastos en materia de difusión son de escándalo.

 

            Aquí ya se había consignado información al respecto, pero es preciso reiterarla por la desmesura en el gasto para la imagen gubernamental, y en especial de Calderón, que ya superó a Vicente Fox en la materia, que ya dice mucho.

 

            En efecto, en dos años y tres meses de gestión, Calderón ha gastado 8 mil 779 millones 548 mil pesos en publicidad gubernamental, según cifras de la Secretaría de Gobernación que publica la revista Etcétera en su edición de agosto.

            Etcétera, que ha hecho un seguimiento sistemático de la evolución de este gasto desde el sexenio anterior –siempre con base en la información oficial–, describe que el gasto de Calderón se incrementó 228.57% comparado con el sexenio de Fox. 

 

            Además del despilfarro, otra característica une a Fox y Calderón: Destinaron la mayor parte de esos recursos públicos a anunciarse en la televisión, particularmente en Televisa y en Televisión Azteca.

 

            Por eso se entiende que el recorte de 85 mil millones de pesos al presupuesto federal, como consecuencia de la brutal crisis económica, no afecte mayor cosa a la Presidencia de la República.

 

            Las cifras son nítidas: A las secretarías de Desarrollo Social, Educación y Salud se les recortó un total de 8 mil 603 millones de pesos –sí, casi lo mismo que Calderón ha despilfarrado en imagen en lo que va de su gestión–, pero al presupuesto presidencial le tocó un recorte realmente simbólico: Sólo 7.1 millones de pesos.

 

            En efecto, es una burla.

 

            Eso gasta el individuo que, por lo demás, hizo otro ridículo al convocar a un boato en el Palacio Nacional para mañana 1 de septiembre, sin reparar que primero se debe instalar la Legislatura del Congreso de la Unión. Lo tendrá el miércoles, como en 2007, y seguramente se repetirá el acarreadero de burócratas. 

 

            Con Calderón cobra vigencia –casi como en el caso de "Juanito" que tanto gusta a los amanuenses del poder– aquel adagio de Enrique González Pedrero: El poder atonta a los inteligentes y a los imbéciles los vuelve locos…

 

Apuntes

 

El abuso presupuestal campea en toda la alta burocracia de México: La peor crisis económica después de la Revolución Mexicana, cuyas consecuencias gestan un movimiento análogo un siglo después –el temido estallido social–, exige de quienes integran los poderes del Estado un mínimo de sensibilidad para acompañar el monumental sacrificio que cotidianamente hacen millones de mexicanos, que van siendo acorralados por el hambre. Un esfuerzo en este sentido se impone ya no por estrategia, sino por simple sentido común y, en el extremo, por la propia conveniencia de seguir exprimiendo a los pocos que pagamos impuestos. Pero no. Quienes forman parte de la casta burocrática que impúdicamente saca provecho del presupuesto en los tres niveles de gobierno, los tres poderes del Estado y en los organismos "autónomos", ratifican, día a día, que podrá haber otra revolución, pero jamás una mínima moderación a sus privilegios. Unos ejemplos: El IFE anunció un ahorro de 104 millones de pesos, pero es una cifra insignificante ante los más de 9 mil  millones para 2010: Más de 6 mil serán para gastos de operación y unos 3 mil millones de pesos para distribuirlos entre los partidos políticos. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) anunció, por su parte, que también tendrá ahorros: Un total de 4 millones de pesos de 2 mil millones para 2010. Efectivamente, una burla tras otra…

 

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