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En ciernes, el desbordamiento social

 

RODRIGO VERA / Semanario Proceso
 

Brotes de inconformidad social surgen en muchas partes del país. Algunos alcanzan tiempos o espacios en los medios de comunicación. Otros pasan inadvertidos. Pero el hecho es que el desempleo, el encarecimiento de los servicios públicos, el endeudamiento familiar, la desesperación por hambre, provocan reacciones cada vez más violentas. El hartazgo entre amplios sectores de la población,  que ya asoma,  puede convertirse pronto en lo que muchos advierten como posible y otros lo ven lejano: un estallido social.  

 

"¡Justicia!… ¡Justicia!… ¡Justicia!", gritaban alrededor de 600 iracundos manifestantes, apostados a la entrada de la Cámara de Diputados de San Luis Potosí. El gobernador del estado, Marcelo de los Santos, se abría paso entre la multitud. Iba a la ceremonia de instalación del Congreso local, el lunes 14 de septiembre.

 

         De pronto, los inconformes –integrantes de varias organizaciones sociales del estado– lanzaron huevos al gobernador, cuya escolta formó una valla para cubrirlo de la lluvia de huevazos.

 

         El director de Seguridad Pública, Eduardo Baca, pedía urgido que le mandaran a un centenar de policías para reforzar la protección del mandatario y contener a los manifestantes, quienes protestaban por el desempleo, la carestía y las promesas incumplidas del gobierno.

 

Claras y yemas escurrían por el traje gris, de corte fino, de Marcelo de los Santos. Así entró al recinto legislativo. Y al salir de la ceremonia, pese al cordón de seguridad, un huevazo se le estampó en la cara.

 

         Los agentes arremetieron contra los manifestantes. Detuvieron a varios y los acusaron de "sedición", "motín" y "ultraje a la autoridad"; otros aún son perseguidos.

 

De la crisis económica,  que ha agudizado las carencias de muchos millones de mexicanos, empiezan a surgir –como en el caso de San Luis Potosí– brotes de inconformidad y de protesta que podrían derivar en un "estallido social". 

 

Al margen de estas advertencias, el gobierno del presidente Felipe Calderón presentó su programa económico para 2010, en el que se contempla una mayor carga tributaria, con nuevos impuestos y alzas en los ya existentes.

 

Por todas partes la población comienza a cerrar sucursales bancarias en protesta por los altos intereses de la banca, a secuestrar e incendiar autobuses públicos por el encarecimiento del pasaje, a realizar plantones por no tener acceso a la educación, a tomar instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por los recortes y los altos cobros de luz, a cerrar alcaldías incapaces de suministrar servicios municipales, a tomar centros laborales en protesta por los despidos, a robar alimentos para poder comer…

 

         Ante estos brotes de hartazgo, muchos ya están alertando sobre un posible "estallido social", entre ellos el doctor José Narro, rector de la UNAM; la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM); Marcelo Ebrard, jefe del gobierno capitalino; e incluso Ernesto Cordero, titular de la Secretaría de Desarrollo Social.

 

Este es un extracto del reportaje principal que publica la revista Proceso en su edición 1716 que empezó a circular el domingo 20 de septiembre.