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Impunidad que solapamos todos

Ricardo Alemán / Itinerario Político / El Universal

 

 

Ya nos sorprendió que impunes criminales organizados asesinen a alcaldes, diputados, empresarios, policías y militares de todos los rangos. Nos asombró que barrios de precaristas sean reserva social móvil contra las instituciones y en defensa de las mafias de narcotraficantes.

Ya nos pasmó el poder económico y logístico y el arsenal de las bandas; lo sanguinario de sus sicarios y el nacimiento de una cultura de la violencia criminal en regiones de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Baja California y Michoacán —entre otras—, donde lo cotidiano es vivir y convivir con, dentro, por y para los cárteles.

Y cuando nos creímos blindados ante el desolador clima de violencia, nos enteramos de que un hospital del IMSS —en Tancítaro, Michoacán— cerró no para ser remodelado ni por quedar satisfecha y con eficacia la demanda de atención médica. No, la clínica fue cerrada… ¡por la inseguridad que cotidianamente pone en riesgo la vida de médicos, enfermeras y trabajadores en general!

¿Qué significa que el poder depredador del narco deje municipios sin hospital, escuelas, policías? ¿Qué entender cuando un poder paralelo al del Estado —el poder criminal— trabaja para depredar los básicos de bienestar de la población —salud, educación y seguridad—, responsabilidades básicas de un Estado democrático?

Cerrar un hospital para garantizar la vida de los trabajadores de la salud significa —además del humano reflejo de supervivencia— otra derrota para el Estado. Las instituciones rinden una plaza más ante el poder criminal, que así gana un nuevo territorio. Pero la gran pregunta es otra. ¿A qué costo ganó el narco otra plaza?

En Tancítaro, como en otros municipios, buena parte de ciudadanos viven, conviven y se benefician del narco. ¿Hasta cuándo vivirán sin escuelas, hospitales, seguridad? Depredación social por violencia. Círculo vicioso que agrava la pauperización social. ¿Y la fuerza del Estado? Se rinde una plaza. ¿Pero cuántas se rinden a diario por abulia, desidia, mal gobierno, nula respuesta social?

Sólo tres perlas.

 

La francesa Florence Cassez fue víctima de un montaje de policías y medios. ¿Quién castigó a los autores del montaje? ¿Cuándo Televisa se disculpó ante la sociedad? Luis Téllez fue víctima de una intriga a partir de ilegales escuchas. Le costó el puesto. ¿Quién castigó a los espías? El caso New’s Divine costó 13 vidas. ¿Quién castigó a los responsables de la criminal irresponsabilidad? Todos, en mayor o menor medida, solapamos la impunidad. ¿O no?