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La OEA viola derecho de autodeterminación

Cuba
 

Frida Modak / Revista Siempre!

 

En el debate sobre la eventual revocación de la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos, OEA, decretada en 1962, se plantea todo menos dos cosas fundamentales. En primer lugar, que la medida misma fue una violación a un principio básico que es el derecho de autodeterminación de los pueblos y que conlleva el respeto irrestricto a otro principio inviolable que es el de la no intervención en los asuntos de otro país. El segundo hecho cierto es que ambos principios siguen siendo violados por Estados Unidos, país que impuso la expulsión.
 

Cuba, por su parte, ha dicho y reiterado que no regresará a la OEA, organismo que a su vez está en la disyuntiva de renovarse o entrar en una crisis que lo acabará. Estados Unidos aún no acepta la realidad que está viviendo en el plano mundial y, evidentemente, no está dispuesto a aceptarla en lo que siempre ha considerado su área se influencia.

 

Aunque los cambios al interior de los países no sean los óptimos, América Latina y el Caribe han diversificado sus relaciones, ya no dependen del país del norte como ocurría cuando se adoptaron las medidas para aislar a Cuba en función de los intereses geopolíticos estadunidenses. En plena guerra fría y con una Unión Soviética que superaba ya los efectos de la segunda guerra mundial, la opción de Cuba por el socialismo fue considerada un desafío intolerable por Washington, que ya había lanzado la fracasada invasión de Bahía de Cochinos.
 

 Entretelones de la expulsión
 

En Punta del Este, hermoso balneario uruguayo, se reunieron en 1962 los representantes de los países miembros de la OEA para discutir qué harían frente a la opción de Cuba. Los gobiernos eran mayoritariamente derechistas y todos enfrentaban el crecimiento de los movimientos populares, en alguna medida estaban en una situación parecida a la estadunidense. El matutino argentino Clarín, entrevistó en estos días a Oscar Camilión, que participó en la reunión como viceministro de Relaciones Exteriores del entonces presidente Arturo Frondizzi.

Camilión señala que había muchas dudas acerca de cómo enfrentar el hecho. Frondizzi creía que aislar a Cuba radicalizaría a la izquierda latinoamericana y se lo había planteado por carta a John Kennedy. Otros gobiernos pensaban lo mismo. Estados Unidos, a su vez, no estaba en la mejor posición después de la fallida invasión y en la entrevista Camilión agrega algo importante al señalar que se hablaba de “castigos” diplomáticos o económicos:

“Pero las sanciones económicas fueron consideradas inviables en la reunión. Entre quienes pensaban así estaba el gobierno argentino. El tiempo, a la luz de los resultados del embargo posterior, nos dio la razón. Cuando se vio que era imposible aplicar sanciones, se abrió una nueva instancia: debatir si el gobierno cubano podía ser expulsado de la OEA”.

Los latinoamericanos se dividieron. Brasil y Argentina encabezaron a los que se oponían a las sanciones y a ellos se agregaron Perú, Venezuela, México y Colombia. Y a la hora de la votación se abstuvieron Argentina, Brasil, Chile, México, Bolivia y Ecuador, catorce votaron por la expulsión incluyendo a Haití que tenía el voto decisivo y por el cual Estados Unidos le pagó bien al dictador Francois Duvalier.

La expulsión no se basó e la Carta de la OEA sino en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR, que está referido a una amenaza bélica a algún país de la región, lo que obviamente no era el caso. De ahí que decretada la expulsión y la consiguiente ruptura de relaciones con Cuba, no todos la acataron. A México se sumó Chile, cuyo presidente era el conservador Jorge Alessandri, quien se basó en el planteamiento de la cancillería que sostenía que la OEA no estaba facultada para aplicar sanciones a ningún país, eso era facultad privativa de las Naciones Unidas. Fue hasta 1964,a petición del presidente electo Eduardo Frei que Alessandri anunció la ruptura.
 

 Evo Morales toma la iniciativa
 

En noviembre del año pasado, en una reunión del ALBA, Alternativa Bolivariana para las Américas, el presidente boliviano Evo Morales planteó que si Estados Unidos mantenía el veto al retorno de Cuba a la OEA, su país y otros a los que había consultado, entre los cuales no estaba Cuba, promoverían otra organización de estados americanos sin Estados Unidos. Textualmente dijo:
“Si estamos pidiendo que Cuba retorne. estamos hablando de una gran integración, pero si Estados Unidos-como siempre ha hecho hasta ahora-no quiere que Cuba vuelva, mejor hacer otra OEA, no abandonarla, sino otra OEA sin Estados Unidos”. Y agregó: “Inclusive países de Centroamérica y el Caribe se dan cuenta perfectamente que seguir los lineamientos de un modelo económico que no resuelve los problemas económicos obliga a pensar en otra forma de integración y aquí estoy hablando de una integración plena de los países de América”.

Posteriormente, en la reunión cumbre de Costa Do Sauipe, Brasil. Que marcó el ingreso de Cuba al Grupo de Río, que es la organización más representativa de América Latina y el Caribe, a la que no pertenece Estados Unidos, el reclamo por el levantamiento del bloqueo a la nación isleña fue unámime, la declaración final señala “Resulta inaceptable la aplicación de medidas coercitivas unilaterales que afectan el bienestar de los pueblos y obstruyen los procesos de integración”. Dado que la reunión fue antes de que asumiera Barack Obama, el acuerdo no manifestado en ese texto fue darle un tiempo para que se pronunciara sobre el tema.

El nuevo presidente recibió un mensaje claro en la llamada Cumbre de las Américas, donde se planteó abiertamente que Cuba no debía seguir marginada del contexto americano. Las respuestas de Washington han sido contradictorias pese a que Obama dijo en Trinidad y Tobago que deseaba un nuevo comienzo en las relaciones con Cuba. Por un lado la secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció que la política de su país hacia Cuba había fracasado, pero ratificaron la mantención del embargo, como denominan allí al bloqueo, y señalaron a Cuba como nación que promueve el terrorismo.

Cuba ha sido muy clara en afirmar y reiterar que no regresará a la OEA, entidad cuyo historial no es de los más limpios. El tema se debatirá en la Asamblea General de ese organismo que se realizará el 2 de junio en Honduras y hay varias propuestas, desde los que quieren seguir condicionando a Cuba a los que estiman que la resolución de 1962 debe ser revocada sin ninguna condición, dejándole a Cuba la libertad que indudablemente tiene de decidir si desea o no regresar a ese organismo.

Esta discusión es de gran importancia para América Latina y el Caribe, porque apunta a su futuro. Ya en el pasado hemos experimentado los efectos de las políticas imperiales: golpes de estado, imposición de regímenes dictatoriales, violaciones brutales y masivas a los derechos humanos y apropiación abusiva de nuestros recursos naturales. Esta es la primera vez que América Latina y el Caribe tienen una posición común de tanta envergadura. La prueba para Obama no es menor y la podría pasar siguiendo el consejo del senador republicano Richard Lugar de tratar a Cuba igual que a los otros países con los que Estados Unidos tiene diferencias ideológicas, en suma, respetando el derecho de autodeterminación de los pueblos.