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Otro gobierno de izquierda en América Latina


Por Joaquín Pérez Sánchez / Revista Siempre!

 

Tras 17 años de haber dejado las armas para optar por la vía de las urnas al poder, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) alcanzó su objetivo y conquistó la presidencia de su país en una jornada electoral “histórica” que culminó con 20 años en el poder de la derecha.
Al cierre de este material y con el 90 por ciento de los votos computados, de acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de El Salvador, el candidato de la ex guerrilla FMLN Mauricio Funes, alcanzaba el 51 por ciento, mientras que su contrincante de la ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Rodrigo Ávila, tenía 48.7 por ciento, una diferencia “irreversible”.
De hecho Funes, de profesión periodista, se declaró presidente electo la misma noche del domingo anterior y llamó a la unidad y la reconciliación. Por su parte, su contrincante reconoció la derrota y aseguró que su partido que había estado en el poder los últimos 20 años, será una “oposición constructiva”.
La jornada electoral, de acuerdo con los observadores internacionales, se realizó sin incidentes, de manera tranquila y con una “participación masiva”, relegando la propaganda belicista e incendiaria que había inundado los medios de comunicación, los días previos a la elección, hecho que incluso hizo pensar en la posibilidad de violencia.
Afortunadamente los salvadoreños demostraron que son una sociedad madura que puede dirimir sus diferencias sin violencia a través de las urnas y como ahora, hacer historia al llevar al poder al representante de la ex guerrilla, con lo cual se abre la “alternancia” en ese país centroamericano.
Funes se destacó como periodista independiente en su país después de la guerra, sobre todo por su trabajo televisivo, donde rompió esquemas y censuras al llevar los temas candentes de la guerra, los derechos humanos y el ejército, entre otros. Se desempeñó también como corresponsal de la influyente cadena trasnacional CNN, todo lo cual lo ha llevado a ser considerado un personaje profesional, crítico, independiente y moderado.
Con el triunfo de Funes se abre un nuevo escenario político, no sólo para El Salvador, sino también para la región centroamericana y para el resto de América Latina. El Salvador ahora se une al concierto de gobiernos del continente que se consideran de izquierda, por su corte nacionalista y progresista enfocado a privilegiar a los sectores más pobres.
De hecho, una de las acusaciones de la derecha salvadoreña que fue llevada al extremo, fue que Funes entregaría prácticamente esa nación a los intereses del mandatario venezolano, Hugo Chávez.
La verdad es que el triunfo electoral de la ex guerrilla es sobre todo “simbólico”, ya que privilegia los votos sobre las armas, pero en la realidad económica de hoy, poco puede hacer El Salvador para cambiar las condiciones estructurales que sujetan a su país. Sin embargo, su gestión si puede unir esfuerzos con los demás países del continente que buscan políticas alternativas a los efectos que ahora arroja la depredación neoliberal.
Por lo pronto, la ex guerrilla tiene la oportunidad de demostrar que el “cambio” en El Salvador puede impulsarse desde otra perspectiva, y serán los propios salvadoreños quienes avalen o reprueben sus políticas, ya que, en estas elecciones, mostraron que la democracia ha madurado lo suficiente, pese a la propaganda de miedo.