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Palabras del Presidente Obama en México

 

 

 

Palabras del Presidente Calderón al Presidente Obama en México

 

 

(Interpretación del inglés al español)

 

Buenas noches y muchísimas gracias.

 

Quiero comenzar expresándole al Presidente Calderón, a la señora Zavala, mi profundo agradecimiento por su bienvenida tan amable, y muchísimas gracias por este lugar tan espectacular para esta comida.

 

Este es mi primer viaje a México como Presidente y es uno que siempre recordaré con gran cariño por la hospitalidad y la calidez que me han ofrecido durante esta breve visita.

 

El día de hoy hemos concluido una serie productiva de reuniones, sobre todo, una gama de desafíos y oportunidades que tenemos en común.

 

Hemos hablado de nuestros lazos económicos profundos que reflejan los mil millones de dólares de comercio que cruzan nuestra frontera todos los días; y hemos hablado de los pasos que podemos adoptar juntos a nivel bilateral y a nivel global, para avanzar en la oportunidad y la prosperidad de nuestros dos países y en todas las Américas.

 

Hemos hablado de los lazos profundos que unen a nuestros pueblos y los pasos que podemos tomar para cumplir con el desafío de la inmigración, y eso incluye la aprobación de la Reforma Migratoria Integral en los Estados Unidos, que estoy dedicado a lograr, una reforma que cumple con las tradiciones de mi país como Nación de inmigrantes y como Estado de Derecho.

 

Hemos hablado de nuestra obligación de tomar pasos para construir un futuro de energía limpia que pueda sustentar nuestras economías. Y, claro está, hemos hablado de los graves peligros que establecen los cárteles de narcotraficantes que amenazan a hombres, mujeres y niños inocentes en ambos de la frontera.

 

Y estamos decididos a ponerle fin a esta guerra de la droga.

 

Estos son algunos de los desafíos de importancia crítica que encaramos como resultado de la frontera que compartimos, pero lo que nos hace buenos vecinos no es que nuestros intereses siempre estén alineados, y que estemos siempre de acuerdo.

 

En nuestra larga historia no siempre hemos estado del mismo lado de cada tema, y no hay duda que en el futuro habrá diferencias también, pero lo que nos hace buenos vecinos es una verdad muy sencilla: que nuestros pueblos comparten tanto más que los desafíos comunes y los intereses comunes.

 

También compartimos valores, ideales. Los nuestros son pueblos que conocen lo que significa el trabajo y saben lo que es luchar y sacrificarse por sus hijos y sus nietos.

 

Pueblos que saben que la fuerza viene de la fe y de la familia; pueblos que han conocido las épocas duras y han perseverado a pesar de todo.

 

Esa es la historia de las luchas separadas de independencia que nos han hecho las naciones que somos, luchas que han forjado en este continente a dos países contiguos, fundados en una serie de ideales compartidos.

 

Que nuestra democracia no es simplemente un don de generaciones anteriores, sino que es la responsabilidad de cada generación que debe protegerla y pasarla, los dos comprendemos que ninguno sea a través en la influencia de la política, el poder del dinero o el temor de la fuerza; está más allá de la ley.

 

Que todos, cada uno, somos iguales y hemos recibido los derechos humanos básicos que surgen no de la ley, sino de nuestro Creador.

 

Cada una de nuestras naciones fue formada de este sentido, de que un Estado no tiene mayor responsabilidad que mantener la dignidad esencial de sus ciudadanos. Fue esa la promesa de la lucha de mi pueblo por su Independencia y fue la promesa de la lucha de México por su Independencia; fue la promesa de la Independencia americana una promesa avanzada por Hidalgo, así como Washington, por Lincoln, pero también por Juárez. Y es una promesa que ahora está en manos de todos nosotros para avanzar en nuestra época.

 

Hace más de 60 años, en un momento en que nuestro mundo estaba consumido por la guerra, uno de mis antecesores vino aquí, a México, para reafirmar la relación que une a nuestras dos naciones.

 

En un discurso al pueblo de México, Franklin Delano Roosevelt dijo: nuestros pueblos encuentran que tienen aspiraciones comunes, pueden trabajar juntos para un objetivo común. Nunca perdamos de vista esa verdad.

 

Ese fue el mensaje del Presidente Roosevelt, de entonces, y es mi mensaje ahora y confío en que si podemos seguir logrando la fuerza en nuestras aspiraciones y propósitos comunes de nuestros objetivos comunes, si seguimos actuando como lo hemos hecho en esta visita con un espíritu de responsabilidad mutua, afecto mutuo, interés mutuo, será una verdad que vamos a mantener juntos en los próximos meses y años.

 

Y me complace tanto tener un socio como el Presidente Calderón, una persona que ha demostrado su valor, su valentía, una persona que ha demostrado que combina un sentido de principio con un sentido práctico.

 

Una persona que, yo sé, quiere ser un socio mío al ir fortaleciendo esta asociación y nos aseguramos de que los niños de México y los niños de los Estados Unidos, tendrán un futuro aún más próspero y de mayor esperanza que las generaciones anteriores.

 

Muchas gracias a todos.

 

Quiero brindar por mi anfitrión.