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Que Calderón no se envuelva en la bandera nacional

 

 

 

Entrevista a Zazueta y Pascoe

Por Nora Rodríguez Aceves / Revista Siempre!

 

La acusación de Fidel Castro de que el gobierno de Felipe Calderón ocultó al mundo el brote del virus AH1N1 por la visita a México del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, así como la posición y las medidas adoptadas por otros países frente a la influenza humana “son resultado de la campaña mediática de tal magnitud que lanzó el gobierno mexicano y que planteó frente al mundo que la epidemia en nuestro país era de tal grado que había que cerrar restaurantes, iglesias, teatros, espectáculos, estadios de futbol, paralizamos una parte importante de la economía de nuestro país en una campaña mediática que, obviamente, frente al mundo generó, igual que Cuba, que otros países también cerraran sus fronteras”, afirma Jesús Humberto Zazueta, coordinador de política internacional del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados.
México critica a Cuba, Argentina, Chile, Ecuador, Perú por cancelar sus vuelos al país, argumentando que la decisión carecía de base.
Sin embargo, son “las consecuencias —sostiene Zazueta— de la campaña mediática que lanzó México de manera irresponsable y que pudimos haber lanzado sin hacer alarde mediático como el que hizo el gobierno de Felipe Calderón. Esto no significa que lo justifiquemos o que estemos de acuerdo o avalemos la discriminación de China hacia los mexicanos, porque los chinos cierran sus puertas a los mexicanos, pero no las cierran a los gringos o los argentinos. Tienen un trato para nuestros connacionales y otro para los gringos, que no es la situación de Cuba, en donde tenemos más de 13 mil estudiantes mexicanos estudiando. Ahí no se han dado casos de discriminación con respecto a los mexicanos”.
El diputado perredista plantea que el caso del país caribeño es distinto al de China, Argentina, Chile, porque es una isla que está bloqueada. “Es una isla —explica— que no tiene acceso a los antivirales que los produce precisamente uno de los halcones de Estados Unidos. Entonces, si en la isla empieza la influenza con la magnitud que tiene en México o que tiene en Norteamérica, ¿quién le venderá los antivirales? Es válido que un país cierre sus vuelos cuando existe la posibilidad de que un virus de esta magnitud, como el que planteó México, afecte a su población”.
“No cuestiono a Cuba —refiere— por cerrar su comunicación aérea, por cancelar sus vuelos con México, pero sí estoy contra la discriminación y sobre eso no dicen nada los mexicanos. Por qué no critican la discriminación que hacen los argentinos, por qué nos cierran los vuelos, por qué nada más Cuba. Felipe Calderón no se debe envolver en la bandera nacional, sino que tiene que asumir los costos de la campaña mediática que se lanzó con respecto a lo de la influenza y hacer un cuestionamiento fuerte frente a la discriminación”.
El pasado lunes 11 de mayo, el ex presidente cubano Fidel Castro, en su artículo titulado Lo que pasó por mi mente, difundido en la página web http://www.cubadebate.cu, acusó al gobierno de Calderón de haber ocultado al mundo el brote de influenza AH1N1 por la visita a México del presidente de Estados Unidos, Barack Obama: “Las autoridades mexicanas —escribe Castro— no le informaron al mundo la presencia de la misma esperando la visita de Obama. Ahora nos amenazan con suspender la del presidente Calderón que ya había sido suspendida con anterioridad por otras causas comprensibles y ajenas a la epidemia. En este momento nosotros y decenas de otros países pagamos los platos rotos y encima nos acusan de medidas lesivas a México…”.
Declaraciones que para entender, asegura a Siempre! el ex embajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe Pierce, hay que observar lo que acontece dentro de la estructura política, en la clase política cubana “porque esto está íntimamente ligado a la situación interna en Cuba. Hay que recordar que hace poco tiempo Raúl Castro expulsó del gobierno, del poder, de la toma de decisiones, a toda la gente ligada a su hermano. También recordemos que Fidel si bien había estado publicando artículos en el Granma, los publicaba muy esporádicamente, a veces cada mes, cada dos meses, de repente uno cada 15 días, sobre temas genéricos de la situación política del mundo o con un contenido nostálgico; pero a partir de la expulsión de toda su gente del gobierno, Fidel empieza a escribir todos los días, incluso a veces escribe dos artículos al día, tratando ahora sí de tirar línea y tocando todos los temas de coyuntura. Empezó a meterse en la definición de políticas a partir del hecho de que perdió a toda su gente dentro del gobierno y en un momento absolutamente crítico para Cuba que es, efectivamente en este momento, el gobierno cubano; y la clase política cubana están tomando definiciones fundamentales para el futuro del país que es su relación con Estados Unidos”.
“En la relación con Estados Unidos —dice Pascoe Pierce— hay un elemento que es crucial y que se da en toda negociación política, que es que las fuerzas políticas tienen que dar algo a cambio de que el otro también ceda, implica un proceso de concesiones políticas, y en la medición de las concesiones políticas que Cuba estaría dispuesto a darle a Estados Unidos hay una serie de consideraciones políticas y de evaluaciones particulares de Fidel por un lado y de Raúl por el otro, donde hay profundas diferencias entre ellos. Lo que quiero destacar con esto es que los artículos de Fidel y su conducta en estos últimos tiempos han sido en gran medida orientado hacia dentro, hacia los conflictos y los disensos al interior del gobierno cubano”.
En ese sentido, “me parece que Fidel, en este caso particular, en el caso de México, está recurriendo a un método de gobierno que utilizó durante años y que le dio réditos o que él considera que le dio réditos que es cuando hay un conflicto interno, particularmente importante para frenar la toma de decisiones al interior del aparato del gobierno. Lo mejor es crear una crisis internacional que obliga al aparato a disciplinarse ante el enemigo exterior como un ejército, y todos a cuadrarse ante la crisis internacional y sostener las posturas oficiales del Estado”.
Por lo tanto, “creo que Fidel —continúa el ex diplomático— creó esta situación de manera deliberada, tomando como punto de partida una declaración, que considero que fue desafortunada, del presidente Calderón de poner en duda su viaje a Cuba a raíz de la cancelación de los vuelos por parte de Cuba hacia la isla ante la epidemia de influenza. Es en ese marco que tenemos que ver este artículo y las declaraciones de Fidel. Estoy seguro que tiene que ver en gran medida con los conflictos internos que tienen con relación a las definiciones políticas que tienen que estar tomando y que tienen que ver con su relación con Estados Unidos”.
“Es en ese contexto —reitera— que hay que poner las declaraciones, pero tampoco de lado mexicano convertirnos y arroparnos en demasiado nacionalismo y patrioterismo frente a Cuba, que algunos están utilizando eso para, supuestamente, decir que esto es una prueba fehaciente de que no se puede confiar en Cuba y que Fidel sigue gobernando y manejando todas las cosas a su antojo; que es un poco el análisis tradicional de la izquierda comunista mexicana por un lado y la derecha de Miami por el otro, que coinciden en esto que no pueden entender a la realidad cubana sin la presencia de Fidel y no les cuadra nada, sino que insisten en que todo es una decisión de Fidel. Yo creo que él está luchando por imponer su punto de vista, pero desde una perspectiva de desventaja ante el hecho de haber perdido significativamente el poder dentro del aparato político cubano”.
En el mismo tenor, Ricardo Pascoe señala: “La reacción correcta de parte de México es, en primer lugar, darle un lugar justo a estas declaraciones. Es decir, entender ¿quién es el emisor?, ¿de dónde viene el emisor?, y ¿cuáles son los conflictos que están en realidad abordando el emisor en este caso? Para no caer en el juego de decir que esto es un conflicto bilateral Cuba-México, sino entenderlo en sus justos términos que es el intento por parte de Fidel Castro de sí, sabotear la relación entre México y Cuba. Pero para lograr un efecto más bien interno y restarle fuerza a Raúl para ir tomando decisiones acerca de la relación en Cuba con el resto del mundo. En ese contexto la diplomacia mexicana hace bien en protestar las declaraciones, pero en el entendido de que son declaraciones no hechas por el presidente de Cuba, son declaraciones hechas por Fidel Castro —que es el líder indiscutible de la Revolución Cubana—, pero no es el presidente de la República, el presidente de la República es Raúl y en ese sentido me parecería un error grave tomar esto como pretexto para cancelar la visita del presidente Calderón a la isla. Insisto, no debiéramos ver con demasiado patriotismo este tema de las acusaciones de Fidel y convertirlas en una postura oficial de Cuba, sino asumir que el presidente Raúl Castro está de acuerdo en que el presidente Calderón visite la isla. Es oportuno realizarla en un futuro próximo no muy lejano y que sería una visita de Estado, donde el presidente Calderón iría a charlar y a pactar con el presidente Raúl Castro, y punto”.
“En se sentido, nuestra diplomacia debiera saber ubicar en buenos términos el tema de los países latinoamericanos que reaccionan con excesos frente a la cuestión de la influenza y que han hecho cosas que han molestado aquí en México el asunto de cancelar vuelos y demás; aunque al mismo tiempo es comprensible que los países se estén protegiendo o por lo menos están preocupados especialmente cuando sienten que son particularmente vulnerables a lo que pudiera ser este tipo de situación que se ha generado ahora entre los dos países. Entonces, prefiero pensar que México reaccionará con prudencia, con inteligencia y con mesura frente a este asunto y no convirtiéndolo —en el caso particular de México y Cuba— en un tema ya de un nuevo diferendo bilateral que pudiera posponer la relación entre los dos países”.
“México —apunta— tiene un papel muy importante que jugar en el proceso político que está viviendo —la isla—, por eso hay que ver con mucho cuidado la capacidad que debiera tener nuestro país por visualizar lo que está aconteciendo en Cuba, entenderlo con generosidad y estar dispuesto a acompañar a Cuba en su proceso político interno y para eso hay que ser buenos amigos. Eso quiere decir no molestarse ante los diferendos, sí resolverlos, resolverlos por los canales diplomáticos institucionales y seguir caminando hacia delante. Eso es lo que yo quisiera ver, cómo reacciona nuestro gobierno”.
Ricardo Poscoe aclara que no existe exaltación por parte de ninguno de los dos mandatarios: Raúl Castro y Felipe Calderón. Además, considera que hasta este momento la reacción del gobierno mexicano ha sido la adecuada. Hasta ahora ha reaccionado por las vías diplomáticas. “Calderón no ha dicho nada. Simplemente está defendiendo por un lado lo que ha dicho tanto. Tengo entendido que lo insinuó el Presidente, pero lo dijo con mucha claridad el secretario de Salud, que de ninguna manera ha habido ocultamiento de datos sobre la influenza, que incluso se había avisado a la Organización Mundial de la Salud antes de la visita de Obama de que había este problema; pero nadie sabía exactamente qué tipo de influenza era hasta tiempo después de la visita de Obama. Es decir, la idea que Fidel quiere crear de que México está subordinado a Estados Unidos, que es la insinuación de Fidel, es una visión equivocada. Pero está jugando a la política al interior de su país y en eso la reacción hasta ahora ha sido bastante mesurada. Pero lo que estoy señalando también es de que esto no debiera tomarse por el lado mexicano como un pretexto para ponerle el congelador a la relación bilateral México-Cuba como sí lo están diciendo algunas voces. Que están diciendo: esto es prueba de que no se puede confiar en los cubanos, de que no hay que ir a Cuba. Todo lo contrario, que hay que ir a Cuba, hay que cuidar la relación con Cuba precisamente; porque México quiere ser jugador en el proceso político interno, que, insisto, están ellos inmersos en un proceso muy complejo de redefinición de su posición ante Estados Unidos y, por ende, ante el mundo. Esa definición no es nada fácil y lo que le corresponde, en mi opinión, a México es acompañar generosamente a Cuba en esto y especialmente a sus gobernantes formales”.
Antes de las “reflexiones de Fidel” la relación México-Cuba “estaba entrando en una fase muy importante. Habían resuelto muchas cosas muy significativas, estaba el acuerdo migratorio, estaba un tema que había generado mucho conflicto y tensión entre los dos países que era la deuda que Cuba tenía con Bancomext y todo esto se resolvió en buenos términos. Por lo tanto, escollos importantes se han ido resolviendo de manera satisfactoria. Raúl y Calderón se reunieron en el marco de la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo. Esto fue muy positivo para dar la imagen de los acuerdos o de los acercamientos que se estaban teniendo entre Cuba y México. Entonces, es perfectamente válido hablar de cómo México y Cuba estaban en el camino correcto y quién, de alguna manera, está creando nuevos espacios. Pero que Fidel sabiendo esto y sabiendo la sensibilidad que hay en la relación y siendo quién es y cómo ve las cosas, lo aprovechó para tratar de crear un conflicto internacional entre los dos países básicamente saboteando los esfuerzos de su hermano. En eso no solamente la diplomacia mexicana, la política mexicana, el Presidente mexicano tiene que ser muy sensato y de análisis frío frente a este acontecimiento para no caer en una interpretación fácil de la reedición del conflicto del foxismo en este tiempo. Este no es el conflicto del foxismo, estos son otros tiempos. En aquella ocasión o en esa época Fidel era el Presidente de la República y hoy no lo es, puede ser el ideólogo, hablador escribano, pero el Presidente de la República es Raúl Castro”.