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Que Miguel no se haga…


Por ROSALíA VERGARA / Revista Proceso

Porque lo conoce como pocos,  Porfirio Muñoz Ledo asegura  que el expresidente Miguel de la Madrid sí supo lo que decía en la entrevista con  Carmen Artistegui, pero aporta un elemento adicional: la relación del narco con el gobierno se inició precisamente en el sexenio de De la Madrid y se consolidó en el de Salinas. Y expone: con todo el respeto por Miguel, pero él sí sabía quiénes eran los Salinas.

 

 

 

Los primeros acercamientos del narcotráfico con el gobierno fueron durante la administración de Miguel de la Madrid Hurtado, pero fue en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari cuando, a través de Raúl –su "hermano incómodo"–, los lazos se afianzaron, sostiene Porfirio Muñoz Ledo.

 

Testigo de casi medio siglo de la historia política nacional, Muñoz Ledo explica: en el sexenio de De la Madrid (1982-1988) se iniciaron los contactos con narcotraficantes a través de instancias de poder como la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS).

 

En esa época, admite, él militaba en el PRI. Y aclara que entre 1979 y 1985 fue representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Renunció al partido en 1988, luego de que la cúpula priista,  incluido el presidente De la Madrid, se inclinó por Carlos Salinas como candidato a la Presidencia de la República.

 

Eso motivó que él y Cuauhtémoc Cárdenas, los otros dos aspirantes, quedaran fuera. Esa situación los llevó a salirse del partido. Y, juntos, organizaron el Frente Nacional Democrático (FND) que al año siguiente se transformó en el PRD.

 

Conoce los entretelones de la historia que, hoy, enfrenta a Salinas de Gortari con De la Madrid Hurtado a causa de la entrevista a este exmandatario divulgada por Carmen Aristegui en su programa radiofónico Primera Emisión  el miércoles 13.

 

Dice: "Cuando Salinas llega al poder, los hermanos (Carlos, pero sobre todo Raúl Salinas) aprovecharon los primeros contactos para tejer relaciones de complicidad" con el narco.

 

Y cuestiona: "¿Sabía o no Miguel de la Madrid que su más cercano colaborador era partidario de relaciones de complicidad con el narcotráfico?" Él mismo responde: "Supongo que lo sabía".

 

En entrevista con Proceso, Muñoz Ledo menciona dos claves históricas que reflejan, dice, la forma en que la narcopolítica extendía sus tentáculos hacia las esferas policiacas de la época: el asesinato del periodista Manuel Buendía el 30 de mayo de 1984 y la ejecución del agente encubierto de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Enrique Camarena, y su piloto Alfredo Zavala, el 9 de febrero de 1985. Ambos hechos ocurrieron en el sexenio de De la Madrid.