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Se consuma la imposición: Nava, nuevo presidente del PAN

 

ÁLVARO DELGADO / Revista Proceso


MEXICO, D.F., .- En lo que fue el trámite final de la imposición

de César Nava como su nuevo presidente, el Partido Acción Nacional (PAN) exhibió hoy

su peor rostro: El de la censura y la opacidad.

 

            El desahogo del trámite de elección por parte del Consejo

Nacional se realizó a puerta cerrada, pero se decidió transmitir por

circuito cerrado de televisión el discurso de despedida de Germán Martínez,

quien lanzó una serie de descalificaciones contra quienes no identificó,

aunque –eso sí– ratificó sus loas a Calderón. “Este es y seguirá siendo su

partido”, le dijo.

 

            Nadie entendía por qué Martínez negó “categóricamente” que se

presente al PAN como subordinado a intereses externos: “Niego

categóricamente que este partido está al servicio de los intereses de la

televisión”.

 

            Y enseguida acusó, sin mencionar nombres: “Estamos esperando

todavía de algunos de los que hablaron explicación de esas concesiones de la

televisión”.

 

            Uno “de los que hablaron” fue Santiago Creel, exsecretario de

Gobernación con Vicente Fox –quien no asistió, como Diego Fernández de

Cevallos– y otro fue Javier Corral, ambos críticos de los pactos de

Calderón con las televisoras, pero eso no lo sabía nadie, salvo los panistas

que estaban encerrados en el salón Manuel Gómez Morin.

 

            Los periodistas, aunque tenían conocimiento de que ellos habían

sido dos de los diez oradores que hicieron uso de la palabra antes de

Martínez, jamás pudieron oir ni ver los discursos porque la jerarquía

panista impuso la censura.

 

            De los 24 panistas que solicitaron el uso de la palabra, sólo se

le permitió hacerlo a diez, y al resto se le impidió hablar, entre ellos a

Manuel Espino, el expresidente del PAN que ayer comió con Nava, a quien

mandó “olímpicamente al carajo” por haberse filtrado a los medios ese

encuentro.

 

            El circuito cerrado de televisión del PAN sólo transmitió el

discurso de Martínez, quien dijo que renunció al cargo “porque no quiero ni

debo ni seré nunca motivo de discordia entre panistas”, y se dio paso a los

periodistas al de María Elena Alvarez de Vicencio y al de Nava.

 

            Corral, al concluir la unción de Nava –que obtuvo 290 de 371

votos de los consejeros, 39 decidieron anular su voto y 19 se lo llevaron a

su casa–, advirtió del intento de manipulación de los jerarcas del PAN y

propuso  a los reporteros solicitar la grabación de las intervenciones de

los consejeros críticos, cuya descalificación de Martínez sí fue

transmitida.

 

            Pero todos se lavaron las manos: Héctor Villarreal, vocero de

Martínez, dijo que él había dejado de tener responsabilidad en el PAN, y

Nava, nuevo presidente del PAN, también se negó a proporcionar la grabación

de las intervenciones de Creel, Corral, Fernando Canales y Juan José

Rodríguez Prats, quienes criticaron también la pérdida de principios de su

partido.

 

            En su primera conferencia de prensa, y para fundar su decisión a

favor de la opacidad, Nava recomendó a los interesados solicitar al PAN la

información con base en la Ley Federal de Acceso a la Información.

 

Por su parte, Creel lamentó que Martínez no haya reconocido ni corregido sus

errores como él, aseguró, lo ha hecho: “Una situación de esa naturaleza, en

donde la camaradería castrense que acostumbramos en el PAN no se vio, y

sobre todo el error por parte de él no está corregido, de mi parte sí. Ahí

está la reforma electoral, muchas acciones e iniciativas que he dado. Aquí

nunca se corrigió el poder que tuvieron las televisoras en la gestión de

Germán Martínez.”

 

            Al final, pese a que obtuvo 39 votos en contra, otros 19 votos

de consejeros que no se depositaron en la urna y 33 ausentes, Nava dijo

estar feliz porque el 88% de los consejeros le dio su apoyo.

 

            En su discurso planteó unidad entre los panistas y el rescate de

los principios del PAN, y expuso: “Les pido, compañeros consejeros

nacionales, que no me instruyan ganar a costa de lo que sea. Se los pido

porque no aceptaría ganar esa encomienda, ni la pido ni la aceptaría, vamos

a ganar elecciones sobre la base de los que somos.”

 

            También ofreció revisar la relación con el gobierno: “La

relación partido-gobierno debe estar construidas sobre bases claras:

autonomía en la coordinación y apoyo sin subordinación, ni un partido de

Estado, ni un partido del Estado".

 

            Por su parte, y ya cuando se iba, Calderón celebró la unción de

Nava, su exsecretario particular: “Me siento contento por este relevo

institucional en la vida orgánica del PAN (y) le deseo a César Nava éxito en

una gestión que será compleja, difícil, retadora, pero que a la vez es

esperanzadora para la vida del partido".

 

            –¿Prevaleció el dedazo? –preguntó un reportero.

 

            Calderón se dio la vuelta y se fue.