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¿Internet libre o controlada por pocos?

RÍO DE JANEIRO, (IPS/GIN)  – El Foro de Gobernanza de Internet (IGF, por
sus siglas en inglés) reunirá a más de 1.500 participantes en Río de
Janeiro desde este lunes hasta el jueves, para discutir cuestiones que aún
no preocupan a la mayoría de los usuarios, pero tienen y tendrán gran
impacto en sus vidas.

Recursos claves de Internet, como la infraestructura y el sistema de
nombres de dominio, el acceso, la diversidad, la apertura y la seguridad
serán los puntos en discusión, bajo el tema general de "Gobernanza de
Internet para el Desarrollo", con representantes de gobierno, de empresas
y de la sociedad civil.

   El IGF no es una instancia de decisiones, sino un encuentro de diálogo
entre las partes interesadas, sin jerarquía, creado en la Cumbre Mundial
sobre la Sociedad de la Información, cuya segunda fase tuvo lugar en Túnez
en noviembre de 2005. Es por tanto una reunión promovida por las Naciones
Unidas.

   El IGF inaugural, en noviembre de 2006, reunió a 1.350 participantes en
Grecia. Los próximos encuentros anuales se harán en India y en Egipto.

   Los temas son los mismos en este segundo IGF, pero, por iniciativa de
Brasil, se logró añadir la infraestructura, que permite reponer la
necesidad de crear instancias internacionales para adoptar decisiones que
afectan a todos los usuarios de la red mundial de computadoras, como las
relacionadas con los nombres de dominios, que identifican sitios web, sus
áreas temáticas y los países.

   La administración del sistema de dominios sigue bajo control de la
Corporación para la Asignación de Nombres y Números en Internet (Icann,
por sus siglas en inglés), un órgano vinculado al Departamento
(ministerio) de Comercio de Estados Unidos, en contradicción con el
carácter internacional de la red.

   Es una cuestión pendiente que muchos gobiernos, en especial Washington,
y entes vinculados a Internet no quieren discutir, alegando que "funciona
bien como está", pero "es necesario internacionalizar las decisiones para
que ningún gobierno tenga su control", dijo a IPS Carlos Afonso, miembro
del Comité Gestor de Internet en Brasil, que apoya la organización del IGF
en Río de Janeiro.

   La Icann opera como "corredora monopólica" de una especie de bolsa de
nombres y dominios de Internet, bajo la visión distorsionada de que se
trata de un órgano "técnico", sostuvo Afonso, conocido como el introductor
de Internet en Brasil, por haber impulsado redes precursoras de
comunicación entre computadoras.

   Pero las decisiones sobre dominios pueden ser netamente políticas y no
deberían ser unilaterales, objeto de una institución no representativa y
dependiente de un solo gobierno. Un ejemplo fue el intento de crear un
dominio para sitios de pornografía, que sería el .xxx, rechazado por una
mayoría del Consejo de la ICANN en marzo de este año.

   Se trató de una "decisión sobre el contenido" de Internet que supera la
misión de la Icann, subrayó Afonso.

   La necesidad de crear mecanismos multilaterales y democráticos para la
gestión de Internet aparece también en las interconexiones
internacionales, que pasan sobre todo por "espinas dorsales" concentradas
en Estados Unidos, Europa y algunos países asiáticos, como Singapur. El
ingreso generado por esos flujos de comunicaciones queda en manos de los
países ricos.

   En ese espacio sin reglas, los poderosos como Australia logran negociar
acuerdos bilaterales, pero países pobres como los africanos sólo pagan el
costo de las comunicaciones y no reciben nada, señaló Afonso.

   Ese cuadro genera desequilibrios perversos y lleva a que usuarios de
áreas pobres paguen mucho más caras las conexiones a Internet.

   Es así que en Manaos, en el centro de la Amazonia brasileña, un acceso
a una conexión de banda ancha cuesta 16 veces más que en la Unión Europea,
e incluso los brasileños que residen en regiones ricas pagan por ella dos
o tres veces más.

   Al problema de las interconexiones se suman los carteles de las
empresas de telecomunicaciones y sus políticas de precios que gravan a las
poblaciones que viven lejos de los centros industriales.

   Tales desequilibrios no hacen más que ampliar la brecha entre pobres y
ricos en materia de tecnologías de la información, lamentó el experto, que
representa a la sociedad civil en el Comité Gestor de Internet.

   En su opinión, hace falta crear un mecanismo mundial de compensaciones,
que regule la composición de precios, buscando reducir desequilibrios y no
dejar a los países que más necesitan de conexiones baratas a merced de los
poderes dominantes en las telecomunicaciones y los recursos de Internet.

   La internacionalización de mecanismos de gobernanza es indispensable
también para solucionar problemas de seguridad, ya que Internet no tiene
fronteras. En Brasil, por ejemplo, se avanzó en un sistema que redujo los
delitos practicados en la red, como los de pandillas que ingresan a
sistemas bancarios electrónicos y desvían fortunas.

   Pero ahora los criminales usan servidores de otros países que no tienen
sistemas de control y protección. Las estadísticas de "ataques"
registrados por el Comité Gestor de Internet indican que la mayoría tienen
origen en Taiwán, Estados Unidos y Corea del Sur, destacó Afonso.

   Ampliar el acceso a Internet, que hoy tiene unos 1.000 millones de
usuarios, menos de un quinto de la población mundial, es un desafío
permanente. Las políticas públicas parar promoverlo serán discutidas en
este segundo IGF.

   La diversidad es otro asunto relevante, considerando que la gran
mayoría del contenido de Internet está en inglés, y los pueblos cuyas
lenguas no usan el alfabeto latino enfrentan enormes dificultades para
obtener su plena inclusión en la red.

   El IGF de Río tendrá cinco sesiones especiales sobre los temas
centrales, seminarios, foros y reuniones de las "coaliciones dinámicas" de
intereses específicos.

   La presidencia será compartida entre el indio Nitin Desai, asesor
especial para la Gobernanza de Internet del secretario general de las
Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el brasileño Hadil Vianna, director de
Asuntos Científicos y Tecnológicos de la cancillería. 

Por Mario Osava