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Camino a la Casa Blanca dura una semana

 

 

Por Jim Lobe*


WASHINGTON,   (IPS)  – Cuando falta una semana para las elecciones 

en Estados Unidos, el opositor Partido Demócrata se encuentra en buena 

posición para ganar el control de la Casa Blanca y consolidarse como 

mayoría en ambas cámaras del Congreso legislativo.

 

Su candidato presidencial, el senador Barack Obama, goza de un sólido 

liderazgo de entre cinco y 12 puntos porcentuales por encima del senador 

John McCain, del gobernante Partido Republicano, de cara a los comicios 

del 4 de este mes, según las encuestas de opinión de las últimas dos 

semanas.

 

  También disfruta de un liderazgo significativo en cinco estados clave, 

llamados también "oscilantes", donde la lucha es cerrada, según las 

encuestas del mes pasado. Estos son Virginia (este), Ohio (noreste), 

Colorado (centro), Florida (sudeste) y Nevada (oeste).

 

  En esos estados ganó el presidente George W. Bush en las elecciones de 

2000 y 2004, y McCain los necesita para obtener una victoria en el Colegio 

Electoral.

 

  Obama incluso lidera, según algunas encuestas, en Carolina del Norte 

(este), estado que era considerado principal baluarte de McCain el mes 

pasado.

 

  "Sin duda, la competencia presidencial de 2008 aún puede cambiar de 

dirección y derivar en una victoria de McCain", escribió el analista 

político Charlie Cook, del semanario National Journal, pero señaló que, a 

este punto, debería suceder algo drástico para que eso ocurriera.

 

  Al mismo tiempo, la ambición demócrata de ganar por lo menos nueve 

asientos más en el Senado, meta que parecía demasiado ambiciosa cuando se 

realizaron las convenciones de ambos partidos en agosto y septiembre, 

parece ahora posible. Sesenta asientos le darían a los demócratas una 

"súper mayoría" para adoptar legislaciones sin obstáculos republicanos.

 

  La decisión el lunes de un jurado de Washington DC de condenar por 

delitos de corrupción al senador republicano con más tiempo en la cámara, 

Ted Stevens, fue el último y quizás más espectacular revés para las 

esperanzas republicanas de impedir una "súper mayoría" demócrata. Stevens 

competía por su séptimo periodo de seis años en el Senado, pero ahora es 

probable o que se retire o pierda en las urnas.

 

  En Estados Unidos, los senadores son elegidos para un mandato de seis 

años, pero un tercio de la cámara se renueva cada dos.

 

  La situación en el Senado parece tan complicada para los republicanos 

que algunos líderes del partido piden que los recursos financieros de la 

campaña, en vez de ser destinados a McCain, se vuelquen a los legisladores 

cuyos puestos están en riesgo.

 

  "En estos últimos días antes de las elecciones, los republicanos deben 

afrontar algunas realidades estratégicas", sostuvo David Frum, analista 

neoconservador del American Enterprise Institute, y ex redactor de los 

discursos de Bush. "Nuestros recursos son limitados, y nuestro mensaje 

está fallando", alertó.

 

  "No podemos pelear en todos los frentes. Estamos renunciando a carreras 

que podemos ganar para ayudar a la campaña nacional que está casi perdida. 

En estos 10 días finales, nuestra meta debe ser: los senadores primero", 

escribió el domingo en The Washington Post.

 

  Sesenta asientos de los 100 del Senado, junto a una mayoría fortalecida 

en la Cámara de Representantes, prácticamente le asegurarían a los 

demócratas la aprobación de su agenda interna, que probablemente incluya 

temas como la cobertura universal de salud, una reducción de las 

deducciones fiscales a las empresas e individuos y una ola de medidas para 

revertir la era de desregulación económica que comenzó a fines de los años 

70.

 

  Algunos analistas, especialmente republicanos, alertan que un drástico 

cambio de este estilo podría conducir al país a una época similar a la del 

New Deal (Nuevo Trato) del presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt 

(1933-1945), política de reactivación económica basada sobre la asistencia 

social y el intervencionismo estatal.

 

  De hecho, la propia campaña de McCain hace dos semanas comenzó a 

difundir declaraciones de Obama sobre "propagar la riqueza" y un "cambio 

redistributivo" para presentarlo como un candidato "socialista" que 

amenaza a la clase media y a Wall Street.

 

  El peligro "socialista" parece ser el tema principal de la campaña 

republicana, así como los perjuicios de un "gobierno de un solo partido".

 

  Pero las encuestas sugieren que esos ataques al estilo de la Guerra 

Fría han tenido poco impacto en la opinión pública, como la actual 

ofensiva para cuestionar el pasado de Obama, en especial su vinculación en 

los años 60 con un líder radical que encabezó una violenta división en el 

movimiento contra la Guerra de Vietnam (1964-1975) y que ahora enseña en 

la Universidad de Illinois, Chicago.

 

  "Quizás, en el medio de la peor crisis financiera de la nación desde la 

Gran Depresión, los estadounidenses están menos susceptibles a los 

políticos que ofrecen acusaciones irrelevantes en vez de soluciones", 

escribió el analista Matthew DeLong en el sitio web Washington 

Independent.

 

  La mayoría de los analistas ven a la crisis financiera como la 

principal razón del descalabro de McCain, quien prácticamente estaba 

empatado con Obama antes del colapso de la firma de inversiones Lehman 

Brothers, suceso que desencadenó el pánico en las bolsas.

 

  En las elecciones primarias, el republicano ignoró los temas 

económicos, en los que admitió públicamente escasa experiencia, y se 

concentró en cambio en su bagaje militar y sus condiciones para ser 

comandante en jefe del Ejército.

 

  Como fuerte defensor de la desregulación financiera desde que entró al 

Congreso a comienzos de los años 80, McCain no ha podido distanciarse de 

las políticas promovidas con entusiasmo por Bush y que han sido 

consideradas la razón de la actual crisis.

 

  Pero la economía no es su único punto débil. También está la elección 

de la gobernadora del noroccidental estado de Alaska, Sarah Palin, como su 

compañera de fórmula, hecho que fue bien visto por el ala más derechista, 

en especial la cristiana, pero que lo dejó mal parado ante los 

independientes y los republicanos moderados, que la consideran nada 

calificada para el puesto.

 

  Al dar las razones de su decisión de volcarse por Obama, destacados 

republicanos como el ex secretario de Estado (canciller) Colin Powell 

mencionan en primer lugar la elección de Palin. También se han quejado del 

carácter personal de los ataques de la campaña republicana contra el 

candidato demócrata.

 

* El blog de Jim Lobe sobre política exterior, 

 

 

(FIN/IPS/traen-rp/jl/ks/na ip sp fe/08)